miércoles, 5 de febrero de 2014

LA CASA DE LOS HORRORES.- TOBE HOOPER (1981)






The Funhouse. USA.  96 Minutos.



Technicolor. 35 Mm. Panavisión.



Music: John Beal. Dolby Estereo.



FX.: Rick Baker





Intérpretes: Elizabeth Berridge, Shawn Carson, Cooper Huckabee, Largo Woodruf, Miles Chapin, Kevin Conway, Sylvia Miles, Jack McDermott…



Entrañable film de Tobe Hooper, uno de sus característicos desasosegantes y claustrofóbicos paseos de 90 minutos por el lado más psicótico de las pesadillas.

Sus películas suelen ser recordadas como más sangrientas de lo que realmente son y eso es porque la fuerza de las imágenes y las interpretaciones que arranca a sus actores en combinación con un sonido y una música precisos consiguen causar un impacto muy especial en la percepción del espectador.

Una excepción en lo referente al empleo de la hemoglobina es “Masacre en Texas 2”. Hay que entender que contaba como responsable de los FX ni más ni menos que con Tom Savini y claro, si cuentas con el mejor tienes que dejarle trabajar.


“Funhouse”  empieza con un evidente homenaje a “Psicosis” de Hitchcock.

 Joey Harper (Shawn Carson) es un niño que no se lleva bien con su hermana mayor y la putea en cuanto puede. Situación de celos fraternales típica en todas las familias que servirá a Hooper para introducir tiempo después un detalle clave de crueldad infinita.

Amy Harper (Elizabeth Berridge) es un virginal proyecto de mujer de discreta pero contundente atractivo como podemos apreciar en la escena de la ducha. Se ha echado un noviete, Buzz (Cooper Huckabee), un zamarro guaperas con mucha actitud, bastante macarra pero tierno con ella. Salen con otra pareja, Richie (Miles Chapin), graciosete con pocas luces y Liz (Largo Woodruf), amiga de Amy con carácter más dominante y más atrevida en sus relaciones con los chicos.

Son más de las 9 de la noche y llega Buzz ruidosamente con su muscle car a casa de los Harper para recoger a Amy. Mr. Harper advierte a su hija para que no vayan a la feria porque es la misma que se instaló el año anterior en una ciudad vecina donde aparecieron dos chicas asesinadas.

Buzz no accede a la alternativa que sugiere Amy de ir al cine y después de recoger a Liz y a Richie emprenden camino hacia la feria.





















Joey no se conforma con quedarse en su habitación mientras su hermana se va de juerga así que se descuelga por la ventana mientras sus padre disfruta con la emisión en TV de “La novia de Frankenstein” (1935) y su madre apura el copazo de bourbon. Por supuesto va también camino de la feria.


Llegados allí Hooper se las arregla para combinar la fascinación y el misterio que proyectan el mundo de las atracciones ambulantes con el retrato más sórdido de la América profunda. Es en este aspecto, recurrente en sus films, donde se cimenta la sensación de horror que transmiten sus historias.

Aquí nadie se salva, los protagonistas se comportan como garrulos, el público que visita las paradas son en su mayoría hillibillys vociferantes, las atracciones son zafias y de mal gusto y los feriantes gente ruda y malencarada que escucha música country.



















Vacas bicéfalas, fetos en conserva, mujeres exhibiendo lorzas, pitonisas alcohólicas etc…

Contagiados por el ambiente y excitados por lo bebido y lo fumado, los chicos deciden quedarse a pasar la noche en el interior del túnel de los horrores. Un lugar de lo más irreverente donde consumar sus relaciones personales.

Pero las cosas se tuercen porque una vez se apagan todas las luces y se paran las máquinas los chicos desde su escondite son testigos de un crimen y uno de ellos comete una torpeza que hace que su presencia sea detectada por el dueño de la atracción. Intentan escapar pero todas las salidas están cerradas. 
Alguien va a por ellos con no muy buenas intenciones.














Si la película estaba siendo cautivadora la última media hora es magistral porque Hooper inspirado es capaz de elevar un sencillo film de género a la categoría de arte.

Desde los títulos de crédito iniciales con las imágenes de las marionetas acompañadas por frenéticos golpes de música queda claro que al igual que al niño hermano de la protagonista siente devoción por el cine de terror y empeña todo su talento y esfuerzo en intentar realizar un film único y especial, cosa que consiguió en al menos seis ocasiones. O siete si añadimos “Combustión espontanea” (1990), una película que se revaloriza con el tiempo.

“Funhouse” es una película que hay que ver más de una vez para apreciarla en toda su grandeza, para descubrir lo que se oculta tras la máscara, la mezquindad de alguno de los protagonistas, la siniestra ambigüedad de los feriantes, los rincones, mecanismos y escenarios del túnel del horror…. La guinda es el momento en que Joey puede salvar la vida de su hermana contando a sus padres que la vio entrar en el túnel pero no la vio salir.




















Una película que tiene como referentes más a “Frankenstein” de Whale o al cine de la 
Hammer Films que a “La matanza de Texas” (1974) del propio Tobe Hooper. 

Pero cuidado, no conviene confiarse y olvidar la advertencia que aparecía en los carteles: “Pagará para entrar y rezará para salir”


Un homenaje al cine clásico de terror realizado con cariño y talento.




Notas:
Kevin Conway televisivo actor de carácter interpreta tres  papeles en “Funhouse”. Tambien le podemos ver con Stallone en “F.I.S.T.” (1978) y “La cocina del infierno” (1978). Trabajó también con Sam raimi en “Rápida y mortal” (1995)
William Finley  ya trabajó con Tobe Hooper en “Trampa mortal” (1977). Brian de palma solicitó sus servicios en varias ocasiones: “Hermanas” (1973), “El fantasma del paraíso” (1974), “La Furia” (1978), “Vestida para matar” (1980) y en “La dalia negra” (2006). Tambien aparece en la divertida “Furia silenciosa” (1982) una de las contadas incursiones de Chuck Norris en el terror.
Sylvia Miles interesante mujer y actriz aparece en “The last movie” (1971), “Cowboy de medianoche” (1969), “Adios muñeca” (1975) o “Wall Street” (1987) y “Wall treet 2” (2010). Admirada por Warhol y Morrisey protagoniza “Heat” en 1972 con Joe D´Alessandro.
Elizabeth Berridge guapísima intervedría en 1984 en “Amadeus” de Milos Forman.
Cooper Huckabee de trayectoria sobre todo televisva ha sido recuperado por Tarantino para “Django desencadenado” (2012)









Calidad cinematográfica:             8



Psicotronia:                                    7




Gore:                                                6


lunes, 3 de febrero de 2014

EL TRASPATIO .- CARLOS CARRERA (2009)





Backyard. Mexico. 122 Minutos. 


Color. Panavisión.


Dolby Digital / SR. 


Música: Fernando Corona









Intérpretes: Ana de la Reguera, Marco Pérez, Asur Zagada, Ivan Cortes, Jimmy Smits, Carolina Politi, Amorita Rasgado, Enoc Leaño, Sayed Badreya,  Alejandro Calva, Joaquin Cosio…



El Traspatio es un film de suspense, un thriller que por lo descarnado de su argumento y su seca realización se puede también encuadrar en el género de terror.

Directo y nervioso con aire a veces de documental intenta aproximarnos a la realidad del territorio de Ciudad Juarez (Chiuahua), lugar  fronterizo con EEUU donde desde 1996 se suceden cientos de crímenes la mayoría sin resolver y predominantemente sobre mujeres.  Una situación para la que se  ha adoptado particularmente el término de feminicidio.


No es la primera película que aborda el tema, en 2006 Gregory  Nava realizó “Bordertown“ , (“Ciudad de silencio” en España),  protagonizada y coproducida por Jennnifer Lopez.  Un film que pese a ser muy criticado negativamente yo encuentro muy estimable y se agradece que dentro del mainstream se produzcan películas implicadas en denunciar situaciones como la de Ciudad Juarez.  En “Ciudad de silencio” se abordan con más osadía aspectos que en “El traspatio” se quedan en sugerencia,  hasta tal punto de que en EE. UU.  el film de J. Lo. no se llegó a estrenar en cines. Destacar también que  tras su pase en el Festival de cine de Berlin la organización nada sospechosa de propagandismo  Amnistia Internacional premió a Jennifer Lopez reconociendo su compromiso en la denuncia del feminicidio.  En este film justo es reconocer también la colaboración de otro estrellón como es Antonio Banderas.


Otro film que aborda el tema que no he podido todavía ver es  “La virgen de Juarez “ (2006) de Kevin James Dobson.


El traspatio está  escrita y guionizada por la escritora Sabina Berman y dirigida por Carlos Carrera, realizador de la brillante “El crimen del Padre Amaro” (2002). 


Cuenta la aventura de la capitana de policía Blanca Bravo (Ana de la Reguera) que destinada a Ciudad Juarez  se enfrenta a la realidad de que en  las zonas más humildes de ese lugar fronterizo con los Estados Unidos se ha convertido en algo habitual que desaparezcan o sean violadas las mujeres que en su mayoría trabajan en industrias manufactureras de propiedad extranjera. Las desaparecidas suelen aparecer al cabo de un tiempo asesinadas, vejadas y mutiladas.

 


 
Paralelamente conocemos la historia de Juanita  (Asur Zagada) que también llega a la ciudad para ganarse la vida en unas de las factorías y se queda  a vivir con su prima Margara (Amorita Rasgado) quien  la aloja en su casa. Independiente y segura de si misma pronto empezará una relación con un joven con buena planta pero un tanto inocentón llamado Cutberto.



La historia de Juanita sirve al director para mostrarnos la indefensión de la mujer en un entorno machista y sin ley. Inevitablemente su trayectoria vital se cruzará con la de Blanca y la de Sara (Carolina Politi) responsable de la ONG que desde la desconfianza inicial va forjando una buena amistad con la capitana Bravo que pronto se conciencia del terrible problema al que se enfrenta Sara activamente desde hace años. Esta persona y el locutor Victor Peralta serán los únicos apoyos incondicionales con los que contará Blanca.




Blanca comienza a hacer averiguaciones respaldada por su compañero Fierro (Marco Perez) y pronto descubrirá que tiene problemas si buscando implicados quiere ir más allá de los habituales depravados fichados por la Policia. Pronto se tropezará con el Comandante (Alejandro Calva) y finalmente con el Gobernador (Enoc  Leaño) que tiene poco interés en que las cosas cambien y prefiere librase con malas artes de una molesta agente de la ley antes que organizar un escándalo con un tema que no puede controlar.




El Traspatio desprende desde el principio calor asfixiante y sabor a polvo del desierto. No es gratuíto reconocer el parecido de sus primeras escenas con  el principio de “La matanza de Texas” de Tobe Hooper. Te acerca a la cotidianeidad de unos personajes sencillos que intentan no vivir esclavos del horror que les rodea.



Las claves del cine negro moderno están presentes en las relaciones del Gobernador con las empresas maquileras, en la trama de “El Sultán”, en el desarrollo de la investigación de Blanca, en la redada, en la ambigüedad de Castillo, en el personaje del Comandante…





La historia de Juanita y Cutberto aporta elementos más reconocibles del cine azteca, el melodrama arrabalero de sentimientos al límite,  adornado con fetiches de la cultura charra como las canciones de la banda sonora y la presencia de la taberna  el alcohol.


Interesante y bello el comienzo del romance impulsado por el punto de encuentro en la lengua indígena Tzeltal (*) que lima las primeras asperezas entre ellos. Un aporte cultural muy estimable. 


Esta parte del film y la terrible deriva posterior que se produce tras la ruptura tiene aspectos de road movie  y cine de género de los que tanto gustan a Tarantino, particularmente en los primeros encuentros en la caravana de Cutberto .

 

Lamentablemente todo lo bueno del film se cae un poco en la recta final. Si “El traspatio” no apuntase relación directa con el feminicidio de Ciudad Juarez no habría nada que objetar a este buen film policiaco.

Pero claro, no puedo entender que con el acertado planteamiento inicial y correcto desarrollo se cierre la trama en falso reduciendo la responsabilidad de los asesinatos a las maldades de un empresario pervertido y a las juergas de un grupo de matones. Por no hablar del lamentable contador de víctimas que aparece al final para supuestamente denunciar la violencia contra las mujeres en un contexto global (que lo es) como si la situación de Mexico no fuese un terrible fenómeno particular, actual y prolongado en el tiempo de la ciudad fronteriza. O que todas las responsabilidades políticas terminen en el Gobernador. No hay mención al hecho de que en Mexico residan algunas de las fortunas más importantes del planeta y al mismo tiempo existen barrios en estado de guerra donde sólo por caminar por la calle la gente se está jugando la vida, con cientos de asesinatos por resolver y brutales ejecuciones y venganzas sanguinarias supuestamente perpetradas por el crimen organizado. 

Es como si Carlos Carrera hubiese empezado la película con una intención y se hubiese apartado de la idea original a mitad del rodaje. El sabrá porqué.


Una película bastante interesante aunque no acaba de ser consecuente con sus primeras intenciones.

Como detalle anecdótico Mexico decidió enviar esta película en el 2010 a competir por el Oscar a la mejor película extranjera.






(*) Nota: He encontrado tres denominaciones diferentes en otras tantas reseñas del film para la lengua que hablan Juanita y Cutberto: Chiapaneca , Tzotzil o Tzeltal. He puesto Tzeltal porque así la llamaban en el comentario que me pareció estar mejor documentado. Ruego comprensión con mi ignorancia acerca de este y otros temas.


 




Calidad cinematográfica:      7



Psicotronia:                            4



Gore:                                       4






jueves, 9 de enero de 2014

EL CLUB DE LA LUCHA.- DAVID FINCHER (1999)









Fight club. EE.UU. 139 Minutos. 

Color Technicolor. 35 Mm.

Dolby DTS. Musica: Dust Brothers










POCAS VECES EL CARTEL PROMOCIONAL DE UNA PELICULA HA SIDO TAN DESAFORTUNADO



Intérpretes: Edward Norton, Brad Pitt, Helena Bonham Carter, Meat Loaf, Richmond Arquette, Zach Grenier…


Recuerdo haber visto el trailer promocional de esta película en un cine y que me dio bastante repelús: Brad Pitt, pastillas de jabón, hombres semidesnudos… mala pinta. 

Paradójicamente esta impresión es la que decidieron transmitir al público los productores para intentar potenciar la comercialidad de un producto en el que no confiaban. Consiguieron el resultado opuesto, un batacazo en la taquilla. Las fans de Brad Pitt no se entusiasmaron ante la perspectiva de ver a su ídolo en un film oscuro y sospechosamente gay.

Como mucha gente se empeñaba en recomendármela acabé finalmente alquilándola en el videoclub (qué tiempos). Me sorprendió y me gustó.
Hace pocos días la volví a ver y me volvió a gustar.



Cuando uno se pone a escribir sus impresiones acerca de una película procura evitar desvelar sorpresas argumentales para no reventársela a quien pudiera leer estas líneas sin haberla visto. No es fácil con “El club de la lucha” porque durante una extensa parte de la historia las cosas no son en absoluto lo que parecen. Se nos van dejando pistas, sabemos que estamos viendo un flashback pero no encajamos las piezas hasta el final.













“El narrador” (Edward Norton) es un perito que trabaja para una importante empresa automovilística. En su oficio se ve obligado a lavar trapos sucios de la compañía respecto a la seguridad de algunos vehículos. Vive bien, gana dinero pero empieza a sentirse vacío y a tener problemas de insomnio. Empieza a frecuentar lugares donde se reúnen personas enfermas o con adicciones graves para hacer terapia de grupo. El trato con gente que vive con la humanidad a flor de piel le devuelven la sensación de estar vivo y en equilibrio. Pero esta rutina que le proporciona paz se rompe con la intromisión en las reuniones de Marla (H. Bonham Carter), una chica solitaria que vive en semimarginalidad con la que finalmente entablará una singular amistad.

Motivos profesionales hacen que “El narrador” viaje con frecuencia. En un avión conocerá a Tyler (Brad Pitt), un personaje independiente, seductor, seguro de si mismo y nihilista.














Tiempo después de ese breve encuentro “El narrador” se encuentra una noche con que su apartamento ha explotado a causa de un accidente doméstico. Desorientado se decide a llamar a Tyler y a partir de esa noche entablan una amistad que les llevará a vivir juntos. Van cogiendo confianza y en una salida nocturna después de unas cuantas cervezas empiezan a atizarse guantazos en un catárquico ejercicio de primitiva brutalidad que reforzará los lazos entre ellos. Esta práctica pugilística resulta ser contagiosa y no tardan en agrupar a un buen número de noctámbulos insatisfechos con sus anodinas existencias con quienes formarán un clandestino club de la lucha.













Y aquí empieza aparentemente la verdadera deconstrucción de “El narrador”, de la persona que venía siendo hasta llegar a tocar fondo para renacer como alguien nuevo y con un objetivo: combatir el sistema que le anuló como ser humano y que controla los hábitos y las vidas de la ciudadanía con falsos valores impuestos y superficiales a los que se ven abocados mediante la manipulación que ejerce el consumismo.


“El club de la lucha” es una película intensa, bien realizada, medianamente compleja que te engancha desde el principio hasta el final. Es la historia de una revolución personal consecuencia de una especie de viaje iniciático emprendido por el protagonista.

No me llega a parecer un film redondo en este aspecto. Se manejan conceptos interesantes pero en los que se podría haber profundizado bastante más. La idea de destruir la civilización anulando la deuda de las tarjetas de crédito que esclaviza a la población es interesante pero no creo que esté bien explicada o fundamentada para tener una buena perspectiva de la magnitud del sabotaje. A grandes rasgos todo queda como una versión de andar por casa de “V de vendetta”.


Pero a pesar de que podría haber dado más de si es una película que vale la pena ver, por su tenebrosa brillantez visual, por lo enérgico de su propuesta, por el sorprendente desarrollo de la trama o por el impecable trabajo del gran Edward Norton.

Apabullante también la interpretación de Brad Pitt, un actor que parece que se crece en los papeles menos agradecidos. Para mi gusto los mejores papeles de su carrera son el de este Tyler Durden y el de Early Grayce, el Psycho White-trash de “Kalifornia” (1993).

Sensacional también la aportación del gran “Meat Loaf”. No se que me sorprendió más, si verle con tetas o verle con el pelo corto. Parece que este es ya su look habitual. El del pelo, no el de las tetas.


























Calidad cinematográfica:       7

Psicotronia:                             6

Gore:                                        6

miércoles, 1 de enero de 2014

NO PROFANAR EL SUEÑO DE LOS MUERTOS.- JORGE GRAU.- 1974







Terror. España/Italia. 93 minutos.


Color (Eastmancolor). 


Estéreo 4 pistas. 35 Mm.


Música:  Giuliano Sorgini. 


FX: Maestro Gianetto De Rossi




Intérpretes: Ray Lovelock, Cristina Galbo, Jeannine Mestre, Arthur Kennedy, Aldo Massaro, Jose Lifante, Fernando Hilbeck, Vicente Vega, Isabel Mestres…


Recuerdo que vi esta película como parte del ciclo de películas de terror que presentaba en  a principios de los 80.Televisión Española el gran Narciso Ibañez Serrador , “Mis terrores favoritos”. El advirtió durante su particular introducción,  lavándose las manos con sangre,  que era una película bastante fuerte. Y vaya si lo fue, al día siguiente no se hablaba de otra cosa en el colegio o en cualquier otro sitio. Zombis caníbales por la tele en unos años en los que lo más violento que podíamos ver por televisión era la serie Starsky y Hutch.

Pero este film además de un repertorio de escenas  que dejaban poco a la imaginación consigue momentos verdaderamente angustiosos combinando la herencia de George A. Romero con el particular universo de Jorge Grau. El director catalán siempre buscó envolver sus películas con aires de progresismo y mensaje pero sin el talento de Vicente Aranda o la comicidad (a veces involuntaria) de Eloy de La Iglesia consiguiendo productos comerciales pero incómodos por sus altas dosis de morbo que los situan claramente en los terrenos de la psicotronia.


No profanar el sueño de los muertos es una producción hispano italiana ambientada en el Reino Unido. De esta particular combinación tenemos escenarios y paisajes muy atractivos y unos personajes que esparcen caspa latina en cada interpretación y diálogo por mucho que el guionista se sirviera de expresiones como “muñeca” o “Weekend” para los diálogos o haga constantes referencias al entorno británico. Recuerda más a las historietas de Sir Tim O´theo que a las producciones Hammer.

El plantel de actores es muy competente, desde el italiano Ray Lovelock curtido en spaghetti-policiacos, el  brillante secundario Arthur Kennedy que encarna al inspector, los zombies patrios Fernando Hilbeck y Jose Lifante, la todoterreno Cristina Galbo, Jeannine Mestre de formación teatral clásica y un pequeño pero memorable papel para la sensual Isabel Mestres que comenzaba con “No Profanar…” una ascendente carrera hacia el éxito.

La coartada argumental pretende ser ecologista:  los muertos se levantan irritados y agresivos por causa de una máquina de ultrasonidos contratada para exterminar plagas de insectos y pequeños animales perniciosos para la agricultura.

No está mal, pero ya me explicarán que tiene que ver esta premisa conque después los zombies que primero se han levantado por los efectos nocivos de la tecnología sobre los sistemas nerviosos primarios transmitan la capacidad de levantarse a otros muertos restregándoles los ojos con sangre fresca, que no aparezca su imagen en fotografías o que conviertan en no muertos a los vivos que han sido mordidos por algún zombi.













Da igual. La cuestión es que la película te va atrapando poco a poco mediante una doble intriga propiciada por un comisario hijo puta y reaccionario que está convencido de que la pareja protagonista es la culpable de todos los crímenes mientras que el chico bueno intenta desesperadamente detener la catástrofe.
















 El pulp policiaco deja paso al terror puro cuando visitan el cementerio para asegurarse de que el primer zombi con el que se tropezaron está realmente muerto. Es durante este pasaje cuando ya nos damos cuenta de que el realizador no está de broma y tenemos los momentos más brillantes y terroríficos del film.













A partir de este punto ya la película entra en un ritmo frenético de pesadilla con persecuciones, suspense, un sangriento clímax en el hospital y un delicioso epílogo totalmente pesimista aunque algo previsible.













Vista ahora, la película ya no me impacta tanto como cuando la vi siendo un crío pero todavía es muy disfrutable y puede ser considerada sin problemas un clásico del género zombie y un producto de culto por sus particulares características.

La versión de 92 minutos está bien pero da la impresión de que le falte alguna escena. Creo que hay una de 95 m. y una edición especial en DVD.










CALIDAD CINEMATOGRÁFICA:      7


PSICOTRONIA:                                7


GORE:                                              7