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lunes, 14 de marzo de 2016

FURIA ORIENTAL (1972)


“Jing wu men” / “Fist of Fury”

Dir.: Lo Wei

Artes Marciales / Drama

Hong Kong

99 Min. / 102 Min. / 110 Min.

35 mm.- 2.35 : 1

Dyaliscope.- Eastmancolor

Sonido: Monoaural

Música: Joseph Koo (Ku Chia Hui)

Fotografía: Ching-Chu Chen

Guión: Lo Wei

Maquillaje:  Kuo Hsiung Chen

Produccion: Raymond Chow; Liang Hua Liu

Prod. Co.: Golden Harvest Company


Intérpretes:  Bruce Lee (Chen Zhen); Nora Miao (Yuan Le-erh); James Tien (Fan Chun-hsia); Maria Yi (Yen), Robert Baker (Petrov); Fu Ching Chen (Chao); Shan Chin (Tung); Ying-Chieh Han (Feng Kwai-sher); Riki Hashimoto (Hiroshi Suzuki); Jun Katsumura (Suzuki's bodyguard); Chung-Hsin Huang (Tien); Kun Li (Hsu) ; Feng Tien (Fan); Ying-Chi Li (Li); Tony Liu (Chin); Wei Lo (Inspector); Yi Feng (Yoshida); Ping Ou Wei (Interprete  Wu); Billy Chan (Luchador Japonés);Tom Chan; Hsi Chang (Orador en Funeral); Chuan Chen; Ching-Ying Lam (Luchador Japonés); Jackie Chan (Jing Wu student) ; Alexander Grand (Guarda); Kwok Choi Hon (Alumno Dojo); Hsing Chung Hung (Dojo student); Hidy Ochiai (Luchador Japonés); Little Unicorn (Jing Wu Estudiante); Corey Yuen (Luchador Japonés); Wah Yuen (Hombre que se burla de Chen en la puerta); Mars…


Algunas teorías conspiratorias defienden la idea de que Bruce Lee fue asesinado porque estaba consiguiendo demasiada popularidad y podría llegar a convertirse en un líder de masas. Porque el pequeño dragón no era solamente un chino fibrado experto en repartir hostias. Era un tipo muy inteligente, carismático y como todo chino que se precie, ultranacionalista.

“Furia Oriental” es su segunda película como protagonista absoluto después del éxito obtenido con “Karate a Muerte en Bangkok” (1971). Esta vez se rodaba en Hong Kong con un presupuesto mayor. Repetía como director Lo Wei. El argumento estaba basado en hechos reales y era ideal para que Bruce plasmase en pantalla su concepto del orgullo de ser chino.

En la realidad existió un maestro de artes marciales llamado  Ho Yuan-chia que gozó de notable popularidad en el Shanghai de principios del siglo XX por derrotar a numerosos maestros japoneses y occidentales. El gobierno de China estaba haciendo concesiones a los gobiernos extranjeros colonialistas y las hazañas de Ho alimentaban el hervidero de oposición ciudadana patriótica contra lo que entendían como una traición del emperador  Guangxu. En 1901 venció en un parque público a un luchador ruso que había calificado a los chinos como “enfermos de Asia”.

Cuenta la historia que una vez creada la Escuela de Gimnasia Jingwu dirigida por Ho Yuan-chia la Asociación de Judo de Japon concertó un enfrentamiento deportivo entre las dos escuelas en el discurrir del cual Liu Zhensheng , el mejor alumno de Ho, rompió un brazo al director del gimnasio nipón hecho que fomentó el rencor entre las dos academias. Los japoneses mediante fingida amistad convencieron al maestro que padecía de unos molestos ataques de tos para que fuese visitado por un médico japonés que le recetó un medicamento que parece ser le produjo un envenenamiento con desenlace mortal 70 días después.

Nunca ha quedado claro si la muerte del maestro fue por efecto de la tuberculosis que padecía o por el arsénico que tomó con la medicación.

En 1895 Japon había ganado una guerra a China que había quedado en estado de sumisión económica viéndose obligado el emperador a aceptar fuertes capitulaciones económicas que arruinaron a una nación que se veía esquilmada por los acreedores.

La Revolución de 1911 que acabó pacíficamente con la monarquía no cambió la situación pues ante la perplejidad del pueblo el Gobierno republicano intentó evitar la confrontación con las potencias extranjeras manteniendo los resignados acuerdos comerciales y de morosidad que la dinastía Qing había pactado.

Los terribles hechos sucedidos veinticinco años después durante la Segunda Guerra Mundial acabaron con cualquier posibilidad de reconciliación con el país del Sol Naciente generando un sentimiento  de odio que perdura hasta nuestros días convenientemente maquillado por la diplomacia internacional. El salvaje genocidio ya fue comentado en este blog en la reseña de la película “Los Hombres Detrás del Sol” (1988)

Así a grandes rasgos podemos entender que este resentimiento se manifieste con frecuencia en la cultura popular china y que el film que nos ocupa en esta entrada sea buena prueba de ello.

Chen regresa a la escuela Jing Wu de Shanghai en un día triste a tiempo para asistir al entierro de su maestro Ho Yuan Chia. Muy afectado no se cree que el fallecimiento fuese por enfermedad. El nuevo maestro es interrumpido en su discurso de homenaje al finado por unos representantes del Señor Suzuki que se presentan con un ofensivo obsequio y un reto. Los de Jing Wu se sienten humillados pero no responden a la provocación. Pero Chen no puede resistir y por su cuenta acude a la academia japonesa donde los pone a todos finos filipinos.







Esto causa una represalia y en ausencia de Chen los japoneses vuelven a la escuela china organizando una violenta pelea y amenazándoles con acciones judiciales y el cierre del local. Para evitar más problemas llegan a la conclusión de que Chen tiene que irse pero el protagonista durante su última noche en la academia descubre por casualidad detalles sobre la muerte del maestro y se mete en un conflicto que deja dos cadáveres.

La Policía presionada  empieza a acosar a sus compatriotas de la escuela china y la tensión va en aumento. Suzuki harto de la situación decide enviar a sus hombres a matar a los alumnos de Jing Wu mientras que Chen va a ver a los japoneses y los trágicos acontecimientos se precipitan.

Las relaciones entre Lo Wei y Bruce Lee eran muy tirantes. El director buscaba impactar al público y llenar los cines aunque eso implicara mostrar al protagonista levantando a pulso un rickshaw o voltear a dos enemigos como si fueran monigotes (de hecho lo eran y se nota bastante). Bruce había hecho ya cine y televisión en Estados Unidos y sentía la necesidad de hacer las cosas bien, era muy cinéfilo y estudioso de los aspectos técnicos. El productor Raymond Chow confiaba en él y le permitió ciertas libertades. Bruce tuvo todo el control de su personaje aportando ideas, improvisando diálogos, y encargándose de crear sus coreografías de lucha. El resultado de esta concienzuda implicación se tradujo en que esta es la  película más sobreactuada y llena de tics de Bruce. Pero no importa realmente que fuera un actor bastante limitado, por no decir pésimo, porque lo que transmitía este hombre era pasión en cada gesto, en cada palabra, en cada lance de las escenas de acción. El creía en lo que hacía y eso llegaba al corazón del público en 1972 y lo sigue haciendo en el 2016.

“Furia Oriental” como su nombre indica es un film lleno de ira Bruce era admirador de los tremebundos films de Jimmy Wang Yu y se nota. El guión es simple, muy característico de los films clásicos de artes marciales, una academia que desafía a otra y la posterior sucesión de venganzas.

Empezamos con un entierro e inmediatamente después de los créditos un desafío que prepara la primera escena de combate.  Es curioso como en la cultura china se le da una importancia superlativa a una bandera o a un cartel porque la provocación que hacen los japoneses que se presentan en la academia se ha visto también en otros films de características parecidas. Lo que en la cultura occidental sería objeto de cachondeo en China puede acabar en masacre.

Esta primera pelea es espectacular, sin apenas cortes en la sala de montaje, no como en la actualidad que para un segundo de lucha hay cuarenta planos para disimular que el actor no tiene ni puta idea de lo que son las artes marciales. Bruce Lee, para quien no lo sepa era un maestro que desarrolló su propio estilo de kung fu y tuvo su propia academia en los Estados Unidos donde conoció a quienes le introdujeron en el mundo del cine.

El actor aplica su experiencia en Hollywood para las escenas en las que se disfraza para investigar de incógnito cerca de sus enemigos.







También está presente el gusto por el cine clásico USA en una de mis secuencias favoritas, en el cementerio donde Bruce es sorprendido por su amiga mientras está asando un bicho que no parece un conejo. Una escena nocturna muy bella, imbuída por un romanticismo desfasado, con los dos personajes contándose las penas a la luz del fuego y la exótica vegetación oriental de fondo. Los diálogos son infantiles pero la sensación es mágica. Lo Wei tal vez fuera un capullo pero conocía su oficio y la película tiene momentos eficaces de buen cine aprovechando el formato Dyaliscope.






Pero a pesar de los esfuerzos de Lee para desmarcarse de los clichés más habituales del cine de género “Furia Oriental” es un film 100% Hong Kong, con sus defectos y su grandeza. Con personajes de guignol realizados con trazo grueso y comportamiento exagerado, en el bien y en el mal. Un drama surrealista e imprevisible con valores como el honor, el heroísmo y el sacrificio llevados al límite.





Difícilmente en una película occidental para el gran público el héroe asesinaría a un enemigo y colgaría su cuerpo para escarnio público.

En la batalla final adquiere relevancia la presencia de Bob Baker. No era habitual la presencia de un actor occidental en un film chino pero éste llegó al rodaje como alumno y guardaespaldas de Lee. Su imponente físico era ideal para interpretar al gigantón ruso Petrov. Bruce le instruyó en pocos días y encarnando al temible villano se ganó un papel en la historia a cambio de perder tres dientes.








La imagen que cierra la película fue sugerido por Bruce, claramente inspirado en “Dos Hombres y un Destino” (1969)

Uno de los momentos clásicos de este film es cuando Chen llega a un parque donde hay un cartel que prohíbe la entrda a chinos y a perros. A él no le dejan pasar pero delante de sus narices entra una mujer con su chucho. Esto le hace entrar en cólera. La escena también fue idea de Bruce y se inspiraba en prohibiciones que existían realmente en algunas zonas de Shanghai. Como anécdota la escena se filmó en un parque de Macao que estaba controlado por una banda que no permitía filmar si no les pagaban. Lee quiso enfrentarse a ellos pero el equipo de producción decidió que era más sensato pagar.







En la primera escena de la película en que aparecen japoneses son presentados de forma ridícula con prominentes incisivos que era la forma de caricaturizar a los nipones en China.







Los títulos de crédito iniciales son excitantes, con un pegadizo tema épico tarareado que acompaña unos caracteres chinos dibujados sobre fondo rojo.

Fue en este film donde Bruce Lee desplegó  por primera vez su repertorio de gritos y exhibió su manejo del nunchaku. No había niño que no se fabricase unos en casa con un palo de escoba dos cáncamos y una cadena. Podían llevarse camuflados en la caña de las botas camperas.





A destacar la presencia entre figurantes y especialistas de Samo Hung y su hermano de profesión un joven Jackie Chan.

Llama la atención que esta película a pesar de su fuerte contenido antijaponés triunfase en el país del Fujiyama. Pero es que Bruce era así de grande.








En 1994 el gran Jet Li protagonizó un muy digno y respetuoso remake conocido en España como “Jet Li, el Mejor Luchador”

“Furia Oriental” es una jodida maravilla. Bruce Lee era el mejor y todavía no ha sido igualado ni lo será nunca. A quien no le guste este tipo de cine mejor que no se acerque a él.



Notas:
Una interesante web en español dedicada a Bruce Lee:









Calidad Cinematográfica:  7

Psicotronia:  7

Gore:  4

jueves, 10 de diciembre de 2015

PINOCHO RAIZ DE 964 (1991)



“√964 Pinocchio”

Dir.: Shozin Fukui

Japon.- 97 min.- Color

Horror / Ciencia Ficción / Ciberpunk / Splatter / Gore

Estereo.- Imagen: 1.33 : 1

FX:  Brian Moore

Música:  Hiroyuki Nagashima 
         
Fotografía:  Kazunori Hirasawa



Guión:  Shozin Fukui, Makoto Hamaguchi, Naoshi Gôda


Producción:  James Chory, Lori Motyer, Denise Di Novi


Intérpretes: Haji Suzuki (Pinocchio 964); Onn-chan (Himiko); Kôji Ôtsubo (Narishima); Kyoko Hara (Hisho); Rakumaro San'yûtei (Taichô); Kôta Mori (Shimada); Tomio Watanabe (Hosa); Anri Hayashi (Yôjo); Kyôko Irohani (Meido); Michiko Harada (Kangofu); Yûko Fujiwara (Kangofu); Yoshimitsu Takada (Kanja); Naoshi Gôda (Gaki); Takahiro Hosoya (Michi Yuku Otoko); Ranko (Raburî A-ko); Kôji Kita (Majikku Man); Aaron William (Narración); David Progosh (Narración); John McNair (Narración)


En Japon hay una empresa que fabrica androides facultados para complacer sexualmente a las mujeres. Pinocho es uno de ellos. Una clienta requiere sus servicios y al ser este incapaz de satisfacerla es abandonado en la calle.






Simultaneamente la joven Himiko es dada de alta de su internamiento en una clínica con los recuerdos borrados. Convertida en una sin techo malvive en un cuartucho perdido entre los laberínticos pasillos abandonados del metro de Tokio. Dedica su tiempo a dibujar unos mapas de la ciudad que ayuden a integrarse en la misma a la gente inadapatada como ella.

Casualmente se encuentra con Pinocho y enseguida siente afinidad con él. Se lo lleva al refugio e intenta enseñarle a recuperar la capacidad de hablar. Un día descubre que hay gente buscándole y en un momento de descuido su nuevo amigo desaparece. Cree haberlo perdido pero lo encuentra en casa extrañamente lúcido. Se abrazan y se detiene el tiempo. Pero el acto de amor tendrá unas consecuencias inesperadas para ambos.



“Pinocho…” es una performance de 97 minutos que se inscribe claramente en la corriente cinematográfica del ciberpunk que en Japon tuvo su origen y principal referencia en “Tetsuo” (1989). Fukui había sido asistente de dirección en la película de Tsukamoto. Antes fue miembro de una banda de punk rock junto a quienes realizó e interpretó su ópera prima “Metal Days” (1986). En 1988 y en 1990 llevó a cabo los cortos “Caterpillar” y “Gerorisuto” donde se gestan las bases que darían lugar a la película que estamos comentando.

Se trata sobre todo de un espectáculo fascinante no apto para todos los públicos porque puede ser bastante indigesto. No es una película fácil, abiertamente surrealista, el espectador tiene que poner a prueba su paciencia y estar dispuesto a deducir el significado de una sucesión de metáforas a cual más desconcertante.

Nada está claro ¿es Himiko también un androide?¿lo es realmente Pinocho? ¿porqué les borran los recuerdos? ¿abusa Narishima de sus creaciones y de sus empleadas? ¿cómo se explica que después del encuentro sexual Himiko empiece a comportarse sádicamente? ¿tiene algo que ver con su presunta naturaleza robótica?¿es venganza por sentirse seducida y lastimada por las reacciones fisiológicas que se producen en su cuerpo?¿tiene algo que ver con los recuerdos que han despertado en su mente?¿tuvo una funesta relación con Pinocho en el pasado?






En otras películas japoneses ya nos hemos deleitado con abstracciones que han llevado al límite el concepto de la “nueva carne” de Cronenberg. Recordemos “Organ” (1996), “Tokyo Snuff” (1988), “La Venganza Sangrienta de Aki” (1992), “Guts of a Virgin (Shojo no harawata)” (1986), “Guts of a Beauty (Bijo no harawata)” (1986) o “Naked Blood” (1996). Aunque “Pinocho…” más que un largometraje al uso casi podríamos definirla como un episodio ampliado de la saga “Guinea Pig” (1985) porque comparte con las atrevidísimas entregas de esa colección la parquedad y la caricatura hiperbólica de un guión más propio de un comic “manga” que de un largometraje.

Este es el principal problema con esta película, un guión que apunta cosas interesantes pero que no se desarrolla en ningún aspecto.

Se nos muestra un Japon con sus calles llenas de gente que circulan como fantasmas o se quedan mirando con extrañeza a los protagonistas sin intervenir en ningún momento. Una ciudad moderna y avanzada (aunque los aparatos, iluminación y transportes que vemos ahora nos parezcan prehistóricos) que contrasta con callejones abandonados y sucios donde malviven personajes como Himiko. En estas imágenes están algunos de los mejores momentos de la película, como los edificios cubiertos por máquinas de aire acondicionado, o las azoteas iluminadas que coronan la ciudad bajo el cielo nocturno. El director crea poesía a partir de desechos.

También hay reminiscencias de “Blade Runner” (1982) cuando empezamos a sospechar que Pinocho no es el único androide entre el personal que rodea al fabricante de robots.

Estos films transmiten habitualmente una preocupación por la existencia de corporaciones secretas y mafias que experimentan de forma retorcida con ciudadanos indefensos. Drogas y mutaciones, fantasmas de la sociedad nipona heredados de las consecuencias atómicas de la Segunda Guerra Mundial.






El trabajo de los actores es brutal, se dejan la piel en unas interpretaciones esforzadas hasta niveles que pocas veces recuerdo haber visto.

Me quedo con el recital de Onn-chan en el papel de Himiko. Nunca hubiera imaginado que un ser humano pudiese parecer de forma tan genuina un tren. Aunque hay que decir que su particular exhibición en los túneles después de las experiencias posteriores al coito tienen un precedente en la inconmensurable Isabel Adjani de “La Posesión” (1981) una de las películas favoritas de Shozin Fukui.

Mención especial para la supermujer que arrastra medio desnuda a Pinocho hasta la calle como si sacara la basura. Solo aparece en escena pocos segundos pero el poderío de esa anatomía se me ha quedado en la memoria para siempre.







Sobre las transformaciones que tienen lugar en el escondite de Himiko me gustaría preguntar a David Lynch si pudieron ser en algún modo inspiración para la fuga psicogénica de “Carretera Perdida” (1997)







La banda sonora a base de hardcore industrial es otra cosa muy destacable de la película.
Espero que a ningún padre desorientado se le ocurriera regalar a sus niños esta película creyendo que tenía algo que ver con el clásico cuento de Carlo Lorenzini. Por los pelos podríamos encontrar similitudes con la obra original pero esta locura japonesa es a la adaptación de Walt Disney lo que un sonajero a una Magnum del 44.

“Pinocho Raíz de 964”  es un film que hay que ver con mucha receptividad. Hipnótico, deslumbrante, oscuro, provocador, desafiante, obsceno, morboso. Si su guión hubiese estado en consonancia con la fuerza de sus imágenes podríamos estar hablando de una obra maestra.











Calidad Cinematográfica:  7

Psicotronia:  9

Gore:  7

domingo, 16 de agosto de 2015

ORGAN (1996)



Título original: "Organ: Bouryoku Toshi"

Dir.: Kei Fujiwara

Japon .- 110 min.- Color.

Thriller / Horror / Splatter

35 mm.- Video.- 1.37 : 1

Sonido: Monoaural

Música: Video Rodeo, Kenji Nasa

Fotografía: Kei Fujiwara

Guión: Kei Fujiwara




Producción: Kei Fujiwara, Binbun Furusawa, Koichi Toda


Prod. Co.: Organ Vital




Reparto: Shun Sugata (Nakanishi), Kei Fujiwara (Yoko), Takeomi Nasa (Numata), Satoru Ryu Okubo (Aoki), Kimihiko Hasegawa (Saeki), Shouzou Toushima (Yasuda), Yuugo Sawada (Onda) Nariaki Yoshioka (Madara-no Shigeru), Osamu Nomura (inspector), Emiko Nakamura (Madre de Saeki), Kouji Ishihara (Cuerpo joven), Kyouichi Furumoto (Inspector Toita), Jun Ishikawa (inspector), Momoko Yamada (Esposa de Numata), Kazuko Haruta (Kinoshita), Yukiko Abe (Chica crisálida), Hiroshi Kitano (doctor), Katsumi Takahashi (Patrullero) Hideo Matsuura (Forestal), Natsuyo Kanahama (Cuerpo de colegiala), Kaoru Nasa (Hijo de Numata), Sachiko Tanba (Pequeño Youko), Yuuki Kamikawa (Pequeño Saeki), Junko Fukusako, Yuuki Awano, Mito Awano (Pacientes)

“Humans might have been spirits living in trees before eating the fruit of wisdom. Are we born cursed be life to become killers and devastators? Evil and sin exist simply to help preserve the species. But i hear a voice saying that light returns to light, regenerated.”

“Los seres humanos podrían haber sido los espíritus que viven en los árboles antes de comer el fruto de la sabiduría. ¿Nacemos malditos de por vida para convertirnos en asesinos y devastadores ? El mal y el pecado existe simplemente para ayudar a preservar la especie. Pero oigo una voz que dice que la luz vuelve a la luz, regenerada.”

Con esta sentencia tan tremebunda de reminiscencias bíblicas empieza “Organ”. Parece apuntar a un cierto optimismo con eso de que “la luz vuelve a la luz” pero como se refiera a la luz verde que se filtra a través de la puerta del laboratorio del profesor Saeki, la “regeneración” sugerida sería como para salir corriendo en todo caso.

Numata es un policía que no tiene muchos amigos en su profesión porque una de sus premisas es que el sacrificio es inevitable para coger a los criminales. El sacrificio de un compañero si hace falta.

Una noche se infiltra junto con el agente Tosaka en un grupo de gangsters que secuestran a un pobre tipo y lo llevan a un cobertizo en las afueras preparado de forma rudimentaria para la extracción de órganos.







Los policías son descubiertos y Numata sólo, golpeado y drogado, consigue huir.

Es apartado del caso y suspendido de empleo. Deambula borracho por los arrabales hasta ir a parar al escenario de los hechos. Alli se encuentra con dos ex compañeros. Uno de ellos es Shinji, hermano de Tosaka. Al igual que Numata cree que el desaparecido está vivo y quiere encontrarlo.






Simultaneamente están apareciendo en lugares abandonados cuerpos muertos de jóvenes colegialas.

Numata y el hermano de Tosaka siguen la pista en la mafia local de una constructora que se hizo con el control de una empresa manipuladora de pescado adquiriendo capital y con el posterior suicidio del principal accionista. La influencia de la banda se extiende en todos los negocios de la ciudad y hasta en la Policia.

Investigando cada uno por su cuenta averiguan que hay una relación entre el capo mafioso y los ladrones de órganos. La desaparición de Tosaka empieza a convertirse en un problema para los turbios manejos de los delincuentes.

El círculo se cierra y toda la basura empieza a salir a la superficie concluyendo en una terrible confrontación.








“Organ” es el debut en la dirección de la inquieta Kei Fujiwara. Ya había participado como actriz, responsable de vestuario y ayudante de dirección en la magistral y revolucionaria “Tetsuo” (1989) de Shin'ya Tsukamoto.

Para su proyecto como realizadora contó con los miembros de su grupo teatral “Organ Vital” y quiso materializar sus obsesiones sobre el funcionamiento interno del cuerpo humano y su relación con el alma. Unas inquietudes presentes en la cultura japonesa a partir de la II Guerra Mundial por el infierno atómico que padecieron.

En la obra de Tsukamoto se apreciaba claramente la influencia de los visionarios Lynch y Cronenberg que junto a las iconografías propias y a la moderna cultura pop industrial del país del sol naciente conjugaron un explosivo pastiche surreal y futurista fundamental en la evolución del posterior cine nipón.

Fujiwara parte del thriller yakuza para crear el escenario de un viaje al horror que si bien no es una historia excesivamente compleja si que está realizada con una puesta en escena y una narrativa absorbente e hipnótica que hace que los 110 min. de la versión uncut nos sepan a poco.

Aquí no hay nada del Japon orgulloso, próspero y tecnológicamente avanzado en el que hablan las tazas de los lavabos de los hoteles de cinco estrellas. Toda la historia transcurre en el Tokio que no aparece en la promoción de las agencias de viaje.

Nos movemos por la periferia, por lugares apartados, solares, túneles, vertederos…

Los Policías son desagradables y astrosos. Los gangsters son los dueños del barrio. El colegio es un barracón triste. El laboratorio de Saeki un cuartucho con un viejo frigrífico.

Las condiciones de los trabajadores de la empresa constructora no son malas, son peores, hacinados, sudorosos, rodeados de suciedad.

La casa de Numata es un escenario penoso, con una mujer que le desprecia y un hijo enganchado a la gameboy. El hermano de Tosaka se desplaza en un Mini modelo antiguo y va armado con una porra extensible.

La mirada de Fujiwara a sus personajes es despiadada. Los protagonistas están desquiciados. Numata se emborracha y padece alucinaciones, no sabemos si causadas por el alcohol o por efectos secundarios de la droga que le inyectó el Doctor Saeki. Su conducta es suicida.

Shinji no tiene apoyo de nadie para buscar a su hermano. Pretenden convencerle de que está muerto y le tratan como a un paria.

La historia de Yoko y Saeki, los traficantes de órganos es todo un homenaje a la familia. Su madre, que después sabremos que es hija de un jefe de Policía, en un ataque de histeria provocado por las infidelidades de su pareja intenta castrar al niño y golpea con un palo de golf a su hija que trata de proteger a su hermano. Como consecuencia la niña Yoko pierde un ojo y el chico, Saeki desarrolla una extraña tumoración que arrastrará para siempre y le impedirá tener una vida sexual normal.

Estas escenas de flashback están realizadas en tono sepia. Culminan en un momento muy atmosférico en el que la madre pide a gritos que le arranquen de las entrañas al feto que lleva dentro. “Va a venir al infierno, este mundo es el infierno”. Una imagen que recuerda a las primeras obras de Lynch “Eraserhead” (1977) o “The Elephant Man” (1980).

El tono general de la película es sombrío pero arrebatador e imaginativo aunque de una forma malsana.










El drama típico del cine japonés está presente en la historia pero el honor está cuestionado en todo momento. Todo está pervertido en las motivaciones de los personajes. La venganza es por remordimiento, el amor es deseo morboso, los vínculos familiares hipócritas y desmotivados.

El prólogo del film enlaza escenas del final donde ya vemos como la sangre salpica la pantalla con el principio que nos introduce en la trama policiaca, la infiltración, los motoristas, el secuestro, todo de noche, confuso, enervante. Realizado con mucha fuerza y realismo.

Llegamos al laboratorio clandestino, un barracón sombrío con la sala de operaciones envuelta en plástico para procurar asepsia (ja,ja,ja). Allí se desencadena la tragedia.

Me encanta cuando se suelta un cable de alta tensión que queda balanceándose y cada vez que roza el cuerpo que hay sobre la mesa de operaciones le provoca una convulsión hasta que empieza a humear.

Numata ya expulsado del cuerpo ofrece un penoso espectáculo, borracho y sucio degenerando progresivamente.

La directora nos ofrece en paralelo momentos del ex policía vomitando bilis y de Saeki expulsando chorros de pus. El hedor casi es perceptible para el espectador. Fujiwara establece varios paralelismos como éste durante el film.

Las conversaciones del mad doctor con el prisionero Tosaka son antológicas. La escena en que el policía pide agua y Saeki le ofrece la sangre de su propio muñón es ciertamente difícil de ver.






Las mujeres tampoco salen bien paradas en la visión de la directora. Las colegialas se ofrecen calenturientas al guapete y amable profesor de biología. No saben que él tiene una idea bastante particular de lo que es el sexo. 







La  bella gobernanta del Instituto que sospecha de las actividades de Saeki, lejos de denunciarle entabla con él una fatal relación sadomasoquista.







Los ex compañeros de Numata hacen una visita a su mujer para llevarle algo de comida y para violarla (¡¡!!)

Al final del film, después de los primeros créditos tenemos una escena sorpresa con otro enigmático paralelismo. Es la mujer de Numata quien lleva comida a la consulta de Saeki que ahora ejerce de médico.







Divertida la visita al hospital del camionero que va a excusarse con Shinji por haberlo aplastado con el camión. El policía no se muestra muy amable.






Después volvemos al universo Lynch cuando Shinji aparece en una especie de apartado bar y es apalizado por los mafiosos. Unas secuencias delirantemente psicotrónicas.








Magnífico el encuentro en el túnel impregnado de desnuda violencia asfáltica entre Yoko y los hampones.







Y el final donde Yoko pelea con Shinji y Numata con Saeki. No es un final ni medio feliz.

¿He mencionado que la sombra de Cronenberg y la “nueva carne” están presentes durante todo el film? La directora se permite hacer un chiste cuando Numata al fin se encuentra con Tosaka y el otro policía le dice “Parece el chico de “La Mosca””. Obviamente se refiere al remake que realizó en 1986 el director canadiense.

Para rematar la desazón que nos deja la película, Tosaka termina de joder a Numata con una pregunta matadora.

“Organ” contiene abundante gore pero no satisfará a los que valoren un film por la cantidad de violencia y hemoglobina que pueda ofrecer. Que no pierdan el tiempo los fans “Guinea Pig” o de Andreas Schnaas.

Desde mi punto de vista el único punto mejorable de la película es la coreografía de las peleas. Están bien filmadas pero “cantan” mucho. Y lo que le cuesta morirse a algunos personajes, golpeados, apuñalados, disparados… vuelven a aparecer.

La banda sonora de techno industrial es perfecta para la película. Me pregunto si no estará inspirada en “The Downward Spiral” de Nine Inch Niles. Hay pasajes sospechosamente parecidos y también es una obra que describe un viaje al infierno interior.

“Organ” es una película mala. Pero no porque sea una mala película, sino porque es malvada, maligna.


Notas:

- Kei Fujiwara ha tardado nueve años en volver a ponerse detrás de las cámaras. Por si no se llevó bastantes palos con su ópera prima, su nuevo film “ID” (2005) parece que es todavía más desquiciado y brutal. Tengo que verla.

- La directora es la que interpreta a Yoko, la despiadada mujer de un solo ojo.

- Cuando se menciona a los renovadores del cine japonés más visceral que deja desfasado al pinku eiga hay que mencionar a Tsukamoto y a Fujiwara junto a Takashi Miike (“Gokudô sengokushi: Fudô”(1996)) y a Takashi Kitano (“Violent Cop" (1989)). Esa visión pesimista y descarnada de la sociedad japonesa, de calles vacías y personajes asfixiados al límite de la locura....








Calidad cinematográfica:  8

Psicotronia:   8

Gore:   7,5

martes, 21 de octubre de 2014

LOS HOMBRES DETRÁS DEL SOL (1988)



Aka: “Men behind the sun”, “Hei tai yang 731”

Dir.: Tun Fei Mou (T.F. Mous)

Hong Kong / China

Bélico / Histórico / Horror

105 / 101 Min.- Color

35 Mm.- Monoaural

Prod.: Fu Chi / Hung Chu.- Sil-Metropole Organisation






Intérpretes: Gang Wang (Teniente General Shiro Ishii), Jianxin Chen, Hsu Gou, Linjie Hao, Haizhe Hin, Tie Long Jin, Yuanrong Jin, Bolin Li, Pengyu Liu, Xuhui Liu, Zhaohua Mei…


Hay películas que son demasiado buenas para el aficionado al cine de género y demasiado extremas para el gusto del aficionado al cine mainstream. Acaban convirtiéndose en rarezas de culto que se van revalorizando con el tiempo. El hecho de que se hagan remakes de estas cintas y que en la cultura popular aparezcan muestras de su influencia son una buena prueba de su relevancia.

Con la alerta sanitaria que hemos vivido estos últimos días en España a causa del virus del ébola motivada por la dejación de un problema para el que una Ministra de Sanidad incapaz de detectar una infección de Gurtel en su propia casa no ha sabido valorar la peligrosidad, he sentido la necesidad de revisitar esta gran obra que aborda con crudeza el tema de la guerra bacteriológica.

Hay gente que cuestiona el holocausto judío de la II Guerra Mundial. Gente interesada en que se olvide esta infame parte de nuestra historia por oscuros intereses políticos. También sorprendentemente hay gente coherente y culta que cree que el genocidio nunca ocurrió y forma parte de la propaganda en una gran conspiración semita para manipular a la humanidad. Es cierto que Israel no está ayudando mucho con su beligerante y criminal actitud respecto al pueblo palestino pero quienes niegan estos hechos históricos, en su ofuscación pasan por alto testimonios de gente que vivió el horror, filmaciones, museos de la vergüenza sitos en los mismos campos de concentración reconstruídos para este fin ilustrativo y sobre todo olvidan o ignoran que en China se vivió una pesadilla semejante a las de Auschwitz o Treblinka. Uno de los Estados integrantes del Eje, el Imperio de Japon, exterminó a miles de ciudadanos chinos, mongoles, coreanos, rusos y prisioneros de cualquier nacionalidad en el Departamento de Prevención Epidémica y Purificación de Agua del Ejército de Kwantung, base de operaciones del Escuadrón 731 situado en la ciudad de Harbin, en la Manchuria invadida por el país del sol naciente.

Es la cara menos conocida en occidente del infierno de aquella guerra global. Y las razones de que esto sea así son las que llevaron a la producción de esta película.

“Los hombres detrás del sol” empieza mostrándonos mediante imágenes de archivo, mapas y planos la situación de la base 731 para situarnos en el contexto histórico y geográfico donde se produjeron los hechos. Nos va quedando claro que esto va en serio.





A Harbín llega un grupo de jóvenes reclutas japoneses. Vienen por mandato del Teniente General Ishii Shiro, doctor que inventó un sistema de depuración de agua y que fue relevado de su cargo por corrupción. Como Japon está perdiendo la guerra, Hiro vuelve destinado a Harbin con la orden de supervisar la producción de armamento bioquímico.


Los chicos no están seguros de a que han venido a este lugar. La mayoría de ellos han perdido a su padre, caído combatiendo contra el ejército chino. Se han alistado para honrar su memoria sirviendo al imperio y sobre todo para ayudar a la economía familiar pero este campamento tiene poco que ver con la guerra tal y como ellos la entendían.






Al campamento llegan trenes repletos de civiles chinos y de otras nacionalidades. Por los pasillos se tropiezan con hombres vestidos con trajes aislantes de alta seguridad. Les instruyen para que no reconozcan a los prisioneros como seres humanos sino  como “marutás”, troncos de madera.





El joven recluta Isikawa mantiene una discusión con sus compañeros. Odia a los chinos y no admite que se pueda tener compasión con ellos. Abandona la sala donde estaban invitados a comer y junto a la verja electrificada donde está inmerso en sus pensamientos hace amistad con un chinito mudo con el que juega a lanzarse y devolverse una pelota.


Mientras tanto el Teniente General Shiro se va haciendo con el control de la base. Aprovechando la importancia de su cargo se quita de en medio a opositores y se gana la lealtad del resto de mandos con su enorme carisma.

La situación del imperio es delicada y el trabajo en la base se intensifica. Los experimentos con seres humanos se vuelven cada vez más crueles y los chicos se van enfrentando a la realidad de lo que sucede allí.





Los prisioneros también van tomando conciencia de que no van a sobrevivir ninguno asi que deciden organizar un motín para que uno de ellos escape y denuncie lo que está pasando.

Los médicos apenas tienen ya “especímenes”  jóvenes y fuertes para sus experimentos. El Capitan Kawasaki pide a Isikawa que invite a su joven amigo chino a ver las instalaciones.




Las noticias sobre el desarrollo de la guerra son cada vez peores y los jóvenes soldados antes de que el desastre les alcance a todos intentarán ayudar al prisionero que trata de evadirse.

Este ha sido un escueto resumen del argumento. Pero la película es mucho más.

El director Mou Tun-Fei ya había dado muestras de que no tenía demasiados problemas para contar historias duras con “Lost souls” (1980). Trabajando en la  China Continental empezó a tener conocimiento de los sucesos ocurridos en Manchuria durante la II Guerra Mundial. Se horrorizó de tal forma que sintió la necesidad de rodar un documental para denunciar los hechos al mundo pero se encontró con que los japoneses habían borrado en la medida de lo posible todo rastro y documentación sobre el periodo en que ocuparon Manchuria. Asi que se puso manos a la obra y sobre las ruínas de las bases abandonadas reconstruyó los cuarteles y decidió producir él mismo la película. Se puso en contacto con las autoridades las cuales le dieron el beneplácito siempre y cuando tuviera en cuenta que no deberían verse afectadas las relaciones entre la República Popular y Japón. Esta es la razón de que el film empiece con la frase “Amistad es amistad, historia es historia”

Pero curiosamente Tun-Fei recibió una llamada anónima de un misterioso productor que se ofreció a financiar el proyecto a fondo perdido.  El director empezaba a tener bastante claro que al Gobierno le había interesado el planteamiento mucho más de lo que iban a reconocer públicamente. Hasta el punto de que la Policía colaboró para “prestarle” para una de las escenas más delicadas del film el cuerpo de un chico fallecido en un accidente. Los padres del finado cuando fueron informados del propósito dieron su consentimiento.

Si “Los hombres detrás del sol” parece que recibió algunas ayudas misteriosas de organismos gubernamentales chinos interesados en que el film saliera a la luz no se puede decir que tuviera una buena acogida en Japon. Los distribuidores recibieron advertencias de que los cines donde fuera exhibida la película podrían ser incendiados y al propio Mous le recomendaron cuando puso los pies en el país del sol naciente que se fuera de inmediato o podría ser tiroteado. Aun así realizó proyecciones del film en aulas para universitarios o ex combatientes del ejército nipón.

Así podemos entender porque “Los hombres detrás del sol” es mucho mas que un simple entretenimiento. 

Aunque guarda similitudes con los films de “exploitatión” y “porno nazis” de la época como “La svástica en el vientre” (1977) o “Ilsa, la loba de las SS” (1975), la película de Tun Fei tiene un guión sólido, una producción exquisita, unas interpretaciones meticulosas que dan vida a unos personajes perfectamente creíbles y una base documental que le proporcionan una categoría insólita en relación a los niveles de horror que llega a mostrar.

Ishii Shiro no es un villano desquiciado y caricaturesco. Es un psicópata hijo de puta, altivo y calculador que da escalofríos.




En el resto de mandos tenemos al característico “sargento”, el Capitán Kawasaki, a Nakatome que  es víctima del rencor de Shiro por haber cuestionado el depurador de agua inventado por el y humillado públicamente (gran momento), a Takamura, fiel hasta el fin a sus principios de soldado,  y a otros mandos del cuerpo médico que tan pronto agasajan a Shiro como saquean las instalaciones antes de abandonarlas.

Los chicos del cuerpo juvenil están todos sensacionales aunque el protagonismo se lo lleva Isikawa, un personaje que durante su estancia en la base tiene una evolución personal excelentemente retratada.

La ambientación resulta espesa, triste, gris, apropiada para los paisajes nevados azotados por las ventiscas que vemos en desoladoras panorámicas y para la sensación de claustrofobia que se vive dentro de la base. Es como si el tiempo se ralentizase mientras vemos la película.

La parte oscura de “Los hombres detrás del sol” es la exposición de los trágicos hechos que sucedieron en aquel lugar infernal. Esta película llegó a considerarse como “la historia más cruel jamás filmada”. A día de hoy esta consideración queda un poco desfasada porque ya han visto la luz muchas producciones que superan al film de Hong Kong en crueldad y en violencia visual como la saga de “Saw”, la de “Hostel” o cosas tan atrevidas como “Nekromantik” (1987), “Braindead” (1992) o “A serbian film” (2010)

Ninguno de estos films tiene la calidad de “Los hombres detrás del sol” que a pesar del tiempo transcurrido conserva momentos atenazadores:

- El transcurrir cotidiano del empleado del crematorio que se refugia en el alcohol para evadirse de su macabro día a día




- Las vivisecciones en quirófano en las que no se escatima detalle. De hecho una de las dos es real aunque se nos muestra en los planos cortos la cara del actor.




- Las inyecciones de suero contaminado a los prisioneros.

- La cámara de gas para la joven prisionera rusa y su hija.





- La cámara de presión.

- los experimentos de congelación de miembros.





Algunas secuencias contrastan la grandeza visual de la panorámica de un paisaje con el horror de la escena siguiente donde podemos ver a pobres tipos desmembrados por las explosiones. El espectador no se puede relajar.







El pasaje del gato es especialmente repulsivo. En una entrevista el director afirmó que habían untado al gato con miel y las ratas se limitaban a lamer el ungüento. Luego recompensaron al minino con dos sardinas. Yo tengo mis dudas sobre esta explicación.

Al final hay una escena de auténtica grandeza propia de una obra maestra, cuando es asesinado un prisionero y mancha con su sangre la bandera de Japon sostenida por los reclutas mientras simultáneamente a pocos metros viene al mundo el bebé de la esposa del soldado Takamura. Una imagen alegórica de esperanza en el futuro.




Me gustaría mencionar al equipo responsable de los FX pero no entiendo el chino de los títulos de crédito para poder identificarlo.

Y lo mismo con los autores de la banda sonora. Impresionante. Se deja notar poco pero cuando lo hace es con unas orquestaciones perfectas acordes con cada situación ya sea un momento simpático como cuando vemos jugar al chinito mudo en la nieve o en la antesala de una situación de espanto como en el experimento de la congelación.

La película termina con un texto en chino y en inglés donde se cuenta lo que sucedió con el campamento y con sus responsables cuando terminó la guerra. Se deja claro que la película está dedicada a la memoria de las víctimas. En el apartado “Notas” hay un resumen acerca de estos hechos posteriores que produce indignación bastante como para maldecir al género humano y a los “libertadores” del “nuevo orden mundial”.

“Los hombres detrás del sol” es un film tan terrible como magistral.




Notas:

- Arrestado por las autoridades estadounidenses de ocupación al final de la Segunda Guerra Mundial, Ishii y otros líderes del Escuadrón 731 iban a ser interrogados por las autoridades soviéticas. En cambio, Ishii y su equipo lograron negociar, obteniendo en 1946 inmunidad sobre los crímenes de guerra ante el Tribunal de Tokio a cambio de todos los datos sobre guerra biológica basados en experimentos sobre seres humanos. A pesar que las autoridades soviéticas deseaban que el proceso tenga lugar, los Estados Unidos objetaron tras revisar los reportes de los microbiólogos estadounidenses que estaban investigando. Entre ellos estaba el Dr. Edwin Hill (Jefe de Fort Detrick), cuyo reporte indicaba que la información era "absolutamente inestimable", "que jamás podría haberse obtenido en los Estados Unidos debido a los escrúpulos respecto a experimentar con humanos" y "fue obtenida a muy bajo costo". El 6 de mayo de 1947, Douglas MacArthur escribió a Washington D.C. que "datos adicionales, tal vez pueden obtenerse algunos testimonios de Ishii informando a los japoneses involucrados que la información será retenida en canales de inteligencia y no será empleada como evidencia de 'Crímenes de Guerra' ". El trato fue cerrado en 1948. De esta forma, Ishii nunca fue procesado por crimen de guerra alguno.
En 1950 comienza la guerra de Corea. Los Estados Unidos envían fuerzas de apoyo al bando del sur. Informaciones no contrastadas informaron de que Ishii Shiro colaboró activamente con los EEUU en un programa de armamento biológico que se desplegó sobre Corea del Norte y China. La administración norteamericana niega con rotundidad estos hechos.

- T.F. Mous volvió a trabajar sobre la invasión japonesa en su film de 1995 “Black sun: The Nanking massacre”, otra película histórica bastante subida de tono.

- “Los hombres detrás del sol” tiene dos secuelas oficales. Una es “El laboratorio del diablo” (1992) de Godfrey Ho. Un film puramente comercial que se puede considerar pura exploitation del primer film. Un delirio psicotrónico con alguna secuencia de artes marciales y llevando al extremo las escenas de mal gusto. La tercera parte es “Narrow escape” (1994) también de Godfrey Ho. Un film sin interés compuesto casi en su totalidad por flashbacks de los dos anteriores films. Solo para completistas.

-Parque temático:

China ha recuperado las instalaciones de la base 731 para abrir sus puertas al público como recordatorio histórico.

- Remakes:

 “Philosophy of a knife” (2008) realizada en Rusia por Andrey Iskanov es un tocho realizado en video de 4 horitas (¡!) en blanco y negro y color en forma de pseudo documental de arte y ensayo. Se centra especialmente en el gore mas extremo. Yo no he tenido ocasión de verla pero las críticas van del entusiasmo por la plasticidad surrealista de la obra hasta quienes afirman que es un aburrimiento de pretenciosas exhibiciones grotescas gratuítas.

- Expediente X:

Mulder y Scully se las tuvieron tiesas con algunas consecuencias colaterales de los sucesos en la base 731 en los episodios: “731” y “Nisei”

- History Channel:

Imprescindible documental “Unit 731” por  Sheldon H. Harris mostrando la actualidad (cuando se hizo el documental) de la ciudad y con testimonies de ambos bandos.

- Musica:

Slayer tuvieron un recuerdo para las víctimas de Shiro y su escuadrón de médicos de la muerte en la canción “731”. Temazo punktrasher.

-Actualidad (noticia de 2015):


2015-07-23 Spanish. xinhuanet. com
HARBIN, China, 23 jul (Xinhua) -- Fosas de incineración y rastros de explosivos dejados por los invasores japoneses que destruyeron evidencia fueron hallados entre los escombros del cuartel general de la Unidad 731 tristemente célebre en Harbin, capital de la provincia de Heilongjiang, noreste de China, dijeron hoy los investigadores.
Los nuevos hallazgos se hicieron durante una operación para destruir un laboratorio bacteriológico e incinerar instalaciones experimentales en el lugar, dijeron investigadores del Instituto Provincial de Reliquias Culturales y Arqueología de Heilongjiang.
A partir de los hallazgos se cree que el ejército japonés intentó destruir evidencia de los crímenes antes de la retirada, dijo Li Chenqi, un investigador del instituto.
Más de 1.000 reliquias fueron desenterradas del sitio de la Unidad 731 en los dos años pasados, dijo el departamento de cultura provincial. Los objetos, principalmente recipientes de metal y vidrio y piezas de cerámica, fueron descubiertos cuando trabajadores realizaban excavaciones en un área de 15.337 metros cuadrados en el área.
En el sitio existieron un laboratorio bacteriológico y una prisión utilizada para mantener a la gente que era sometida a experimentos biológicos, agregó el departamento.
La Unidad 731 fue una base de investigación de guerra biológica y química establecida en Harbin en 1935 como centro de la guerra biológica que lanzó Japón en China y en Asia del Sudeste durante la Segunda Guerra Mundial. Los invasores japoneses en retirada hicieron estallar la base cuando la Unión Soviética ocupó Harbin en 1945.










Calidad cinematográfica:  9


Psicotronia:  7


Gore:  8