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viernes, 18 de agosto de 2017

TRES LANCHEROS MUY PICUDOS (1989)



-Dir.: Adolfo Martínez Solares

-Mexico .- 96 minutos.- Color

-Comedia / Caspa / Trash / Serie Z

-Música: Ernesto Cortázar hijo; Memo Muñoz y sus 9 de Colombia: “Cumbia de Los Lancheros”

-Coordinador de acción y peligro: Bernabe Palma

-Coordinador de artes marciales: Prof. Diego Rodriguez Rubi y sus alumnos

-Efectos Especiales: Arturo Godines


-Perros de Jorge Grijalba y su mundo salvaje

-Fotografía: Armando Castillon

-Guión: Adolfo Martínez Solares, Gilberto Martínez Solares

-Presupuesto: $25,106,000

-Recaudación: $340,613,489

-Producción: Adolfo Martínez Solares; Gilberto Martínez Solares; Santos Soberon; Alejandro Soberón Kuri

-Prod. Co.: Producciones Frontera Films

-Calificación moral: ATP (Apta para todos los públicos)


Intérpretes: Alfonso Zayas (Roberto), Hugo Stiglitz (Hugo); Lina Santos (Linda); José René Ruiz (Tun Tun), César Bono (Armando); Roberto Ballesteros (Ricardo); Rosario Escobar (Rosario); Claudio Báez (Gustavo), Queta Carrasco (Abuelita)….


Esta película consiguió tal éxito de público durante su exhibición en cines recaudó trece veces el dinero invertido en su producción. Se trata de una comedia social, algo que podríamos equiparar al cine cómico español en los últimos años del franquismo y la transición, comedias descocadas donde el españolito medio salía airoso de embrollos representativos de la vida cotidiana, el sexo con mujeres despampanantes, las penurias económicas, la vida en la ciudad hostil para el emigrante inocentón etc. Es un modelo de cine discutido por lo engañoso de su testimonio de la realidad y por sus nulas cualidades educativas o artísticas pero a todas luces reivindicable en cuanto a que su principal objetivo consistente en divertir al público durante 95 minutos lo consigue plenamente. En casos como éste siempre recuerdo la escena de “Los viajes de Sullivan” (1941) de Preston Sturges en la que un grupo de presidiarios recluídos en una oscura cárcel olvidaban sus penas riendo a mandíbula batiente durante la proyección de un film de dibujos animados.
Y es que “Tres lancheros muy picudos” es una película muy divertida. Un proyecto familiar, dirigido por Adolfo Martínez Solares y escrito y producido a medias con su padre el veterano y prolífico director Gilberto Martínez Solares, experto en realizar cine para el consumidor poco exigente.

Argumento:

La trama sobre la que se sostiene esta historia no puede ser más penosamente tópica. En la zona de espera de un aeropuerto una guapa viajera y un mafioso intercambian por error sus bolsas de viaje que son idénticas. La del malhechor contiene una elevada suma de dinero que iba destinada a pagar un alijo de droga.
La chica es la novia de Roberto que viene a Acapulco de visita. Los hampones cuando descubren el cambiazo van a buscar la maleta y Roberto tiene que escapar a Mexico en compañía de sus amigos Armando y Tun Tun. En la capital tendrán que buscarse la vida para subsistir mientras los delincuentes siguen su pista.

Comentario:

“Picudos” es una expresión que según el diccionario de chilanguismos se traduciría al español como “molones o de buena calidad”. Los lancheros son individuos que pasan su tiempo en la playa y tienen por oficio los relacionados con enseñar buceo, pasear en pedalos o en lancha etc. a visitantes y turistas. En realidad son pícaros de playa al estilo de Fermín Trujillo pero en mongoloide, que pasan el tiempo holgazaneando y resbaloseando con las mujeres que se ponen a su alcance.

La calidad técnica del film es la suficiente para hacerlo ameno. Sobre este aspecto entrar en otras consideraciones tiene poco sentido. La fotografía es luminosa y permite ver de manera diáfana las costas de Acapulco, territorio donde los sinvergüenzas intentan ganarse la vida como buenamente pueden sin demasiado esfuerzo. La cumbia de “Memo Muñoz y los 9 de Colombia” es una perfecta banda sonora para empezar a familiarizarnos con Roberto, el protagonista, que aprovecha cualquier ocasión para ligar o manosear mujeres en bikini. El humor es chabacano e infantil, con abundantes equívocos y dobles sentidos marranos en el lenguaje, situaciones ridículas y gesticulaciones bufonescas del todoterreno Alfonso Zayas que cuando se junta con Cesar Bono (Armando en este film) forman una pareja del estilo de los Hermanos Calatrava.

El enano Tun Tun, nombre artístico de José René Ruiz, ofrece paseos en paracaídas arrastrado por lancha en lo que se llama “parasailing”. Hugo Stiglitz es su cliente que resulta ser capo de un clan mafioso. La incompetencia de Tun Tun hace que su cliente acabe chocando con un edificio. El lanchero se ve obligado a huir dejando el negocio a cargo de su sobrino que es un niño.

Tun Tun es un personaje delirante. No es el típico enano entrañable como Torrebruno o Michael Dunn ni glamouroso como Peter Dinklage. Jose Rene Ruiz es de rostro parecido a El Fary, panzudo, desgarbado, malhumorado, astroso y se gasta un vocabulario que haría ruborizar a La Veneno (QEPD). Pero hay que decir que en estos papeles de marginal y gente lumpen se movía de forma muy natural y tenía un talento innato para la comicidad. Hay que decir que la voz tan particular que le escuchamos en esta película no es la suya, está doblado.

Uno de los aspectos que más me han impactado de este film son las mujeres. Muy lejos del estereotipo de rubias oxigenadas y siliconadas que se llevaba en los ochenta en Hollywood. Estas actrices son altas, de pecho pequeño, negras cabelleras y anchas caderas. Afrontan con raza y naturalidad las exigencias del caótico guión. Sin complejo en mostrar incipiente barriguita ni frondosidad púbica. Con ojos gatunos y boquita carmesí capaces de transmitir una ardiente sensualidad en las escenas más subidas de tono. Han hecho replantearme mis conformistas gustos hacia el sexo femenino. Ya recuerdo haberme llevado una fuerte impresión durante mi infancia contemplando una secuencia de “El regreso de los peros callejeros” (1980) con el enorme pandero de una exótica morena que seducía al protagonista. Lo que en su momento me pareció desconcertante actualmente lo rediezcubro como suculento. Debo indagar en este tipo de cine y en otro subgénero hermano, el de ficheras.

Rosario (Rosario Escobar), la novia de Roberto es un buen ejemplo. Al niño Pepito se le cae la baba mirando por la ventana como su admirado playboy de tercera se la beneficia mientras ella se restriega una rodaja de melón por el pecho. Es un polvazo soez y cateto pero estimulante.

Todo transcurre entre ambientes típicos de ciudad costera que ahora se nos antojan kitsch y vintage pero que transmiten sensación de agradable familiaridad.

El equívoco de las valijas provoca una situación de inesperada violencia. El actor Roberto Ballesteros que debe ser el peruano más grande de la historia de la humanidad interpreta al bandido Ricardo. Se da un cierto aire al demonio Gene Simmons. Miembro de la banda de Hugo recibe en un apartamentucho suburbial a los narcos que traen la farlopa que él tendría que pagar con el dinero de la maleta. A los traficantes hay que verlos, parecen gitanacos de las tres mil viviendas vestidos a la moda taleguera de los setenta. La que se lía en un momento es de aupa, con tiros, puñetazos y sorprendentes coreografías de artes marciales de barrio. Llama la atención que durante la pelea en algunos momentos Ricardo lleva el pelo bien recogido con coleta y en otras lo lleva más suelto.
Si esta película se hubiera estrenado en España en los ochenta probablemente le habrían adjudicado la clasificación “S”, no sólo por las escenas de sexo softcore con ellos follando en calzoncillos y ellas exhibiendo tetamen y felpudo sino por alguna que otra escena moderadamente sangrienta que pilla al espectador desprevenido.

Roberto (Alfonso Zayas) tiene buen corazón y quiere devolver el dinero pero se encuentra con su amigo Armando (Cesar Bono), un pillo con pocas luces que le convencerá para apostar a las peleas de gallos. La cosa no sale bien y deciden marchar a Mexico ciudad donde se reunirán con Tun Tun que hace el trayecto en una especie de ala delta.

Ya en la capital Roberto y Armando van primero a buscar a una amante de este último pero la mujer no se alegra de recibirlos.

Otra característica de los personajes femeninos de esta película es su bravura. Igual arrean botellazos en la crisma que atizan hostias como panes a puño cerrado.

Al no encontrar la posada prevista van a buscar a Lina, una amiga de Roberto quien si los acoge aunque el cansino de Armando tiene que dejar la residencia por patán enfrentado a una compañera de la anfitriona.

Este pasaje sirve para introducirnos en el mundo de la prostitución a domicilio. En tono chistoso se dejan caer algunas sombras sobre la profesión y sus conexiones con el mundo del hampa.

Armando acaba encontrándose con Tun Tun y en sus peripecias para subsistir sin dinero en la ciudad llegan los pasajes más divertidos de la película. La sucesión de gags es frenética a un ritmo entre el slapstick y los tebeos de Mortadelo y Filemón, rayando en el surrealismo y sin apenas pausa hasta llegar al final donde los tres amigos se las tendrán que ver cara a  cara con los hampones.

Hay varios detalles que denotan improvisación en el guión como las repetidas veces en que empiezan la escena Roberto y Tun Tun diciendo uno de ellos “llevo tres días sin comer” o que el dolor por la pérdida de una amiga se resuma en “he pasado mala noche por lo de ayer”


Algunos ejemplos de diálogos idiotas:

Armando: - ¿Qué soy?
Roberto:  - Un pendejo
Armando: - ¡No! No te digo qué soy yo sino qué día es hoy….

Otro de dos Policías después de una redada en un club gay:

Policía 1: - Misión cumplida Comandante, agarramos a todos los mujercitos
Policía 2: - ¡Qué chingones somos!

Momentos destacables: 

-La brutal pelea entre bandas

-La pelea de gallos. Aquí no hay CGI, los picotazos y espolonazos son reales

-El asalto de los criminales a casa de Rosario

-El lenguaje grosero de Tun Tun

-Tun Tun queriendo engañar a la interventora del autobús para pagar sólo medio billete

-El momento Pretty Woman a la inversa de Linda y Roberto en la boutique

-Armando y Tun Tun en el centro comercial y la absurda pelea a patadas embutidos en fundas protectoras para trajes

-El genial sketch de la venta de sangre en el laboratorio “chueco”.

-La descabellada visita al local de ambiente con intención de atracarlo

-La cara de Armando bajando en silla de ruedas las escaleras del parque. Da la impresión de que temía realmente por su integridad física.

-La frase de Armando al mafioso caído que resume la filosofía vital de estos personajes y con la que se supone que se ha de identificar el público: “Tu eres karateka pero yo soy un hijo de la chingada”

 “Tres lancheros muy picudos” es cine basura pero ya quisieran muchos directores subvencionados ser capaces de hacer en algún momento de su carrera una película que de verdad le guste al público y reporte beneficios. Muy divertida.

Notas:

(Filmografías completas aquí)

-Alfonso Zayas, galán de todo a cien, cómico chabacano y gesticulante pero muy profesional capaz de interpretar sin complejos los personajes más disparatados.

-Cesar Bono es polifacético actor de comedia especializado en pícaros de sustrato humilde. Muy popular en su Mexico natal.

-El austro-mexicano Hugo Stiglitz es un clásico de la psicotronia mexicana. Fue homenajeado por Tarantino en “Malditos Bastardos” adjudicando su nombre al personaje interpretado por Til Schweiger. Observando lo abultado de su filmografía nos preguntamos si este hombre durante su vida ha hecho otra cosa aparte de trabajar en el cine.

-El gigantón peruano Roberto Ballesteros ha dedicado casi toda su carrera a las telenovelas y en sus incursiones cinematográficas ha desempeñado eficazmente el rol de villano.

-José René Ruiz popularmente conocido como Tun Tun y lamentablemente ya desaparecido nos dejó una pequeña colección de comedias en las que su presencia siempre era un valor añadido.

-Lina Santos (Linda) fue Miss Coahuila a los 18 años y ha sido una prolífica estrella en su país. Algunos fans la llaman “caderotas”, no sé porqué será.

-Rosario Escobar (Rosario) es otra de las infartantes actrices mexicanas que deslumbran en este film. Su filmografía no es tan apabullante como las de sus compañeros de reparto pero seguro que vale la pena indagar en ella.

El director Adolfo Martinez Soares es digno sucesor de su padre Gilberto en el arte de hacer películas como churros para conseguir buenos ingresos de taquilla dejando en segundo plano la inquietud artística. Psicotronia no apta para sibaritas del séptimo arte.





Calidad Cinematográfica:  5


Psicotronia:  8


Gore:  5





domingo, 16 de octubre de 2016

THE ASTRO - ZOMBIES (1968)



Dir.: Ted V. Mikels

USA.- 91 min.- Eastmancolor

Terror / Ciencia Ficcion / Psicotronia / Trash

Imagen: 1.85 : 1.- 35 mm.

Sonido: Monoaural

Música: Nicholas Carras (Nico Karaski)

F.X.: Gary R. Heacock

Guión: Ted V.Mikels; Wayne Rogers

Fotografía: Robert Maxwell



Producción: Ted V. Mikels, Wayne Rogers, Kenny Altose

Prod. Co.: Ram Ltd.

Presupuesto: 37.000 $

Frase Promocional: “See astro space laboratory; see brutal mutants menace beautiful girls; see crazed corpse stealers; see berserk human transplants” ; “Ghastly Terror; human transplants go berserk!; beautiful girls mutilated!; grotesque terror!; so shoking you will die a thousand deaths!” ; “Dismember bodies transplanted organs are used to créate the… Astro-Zombies”

Calificación Moral USA: GP (Menores acompañados)


Intérpretes: John Carradine (Dr DeMarco), Tom Pace (Eric Porter), Tura Satana (Satana), Joan Patrick (Janine Norwalk), Joseph Hoover (Chuck Edwards), William Bagdad (Franchot), Wendell Corey (Holman), Victor Izay (Dr Petrovich), Rafael Campos (Juan), Rod Wilmoth (Astro-Zombie), Vincent Barbi (Tiros); Wally Moon (Detective Mike Webber); John Hopkins (Detective Thompson); Egon Sirany (Sergio Demozhenin); Lynette Lantz (Ginger); Vic Lance (Chófer); Janis Saul (Lynn); Jean Pirie (Mujer víctima en garaje); Barbara Richards (Chica prisionera en laboratorio)


El entrañable gañán Ted V. Mikels llegó al cine como podría haber llegado a dirigir una compra-venta de autocaravanas o una casa rural de huéspedes. Pero su vocación fue el mundo del espectáculo y especialmente hacer películas. Emprendedor y autodidacta estudió ocho años de cinematografía para poder ponerse detrás de las cámaras sin que el resultado final fuese demasiado desastroso. 


Buscavidas al margen de la industria sin duda sus habilidades como feriante de instituto, charlatán, mago y ventrílocuo le permitían camelarse a la gente para que invirtiera en sus proyectos como hizo con Wayne Rogers y su esposa Kenny para la financiación de “The Astro-Zombies”. 

Recuperar la inversión y pagar a sus colaboradores se convirtió en un incentivo extra para esforzarse en cuidar el resultado final del producto. 



Algunos críticos opinan que este film puede dañar los ojos del espectador pero casi medio siglo después de su estreno algunos apreciamos su imaginación, su esfuerzo y le seguimos teniendo cariño.


El Doctor De Marco ha conseguido una forma de controlar mediante ondas de radio el cerebro humano y otros órganos. Despedido del Instituto de Investigaciones Aeroespaciales la CIA le sigue la pista porque sospechan que unos asesinatos que se están produciendo por la zona podrían estar relacionados con su trabajo. Pero una banda de gangsters quieren hacerse con los secretos de los experimentos del científico para venderlos a potencias extranjeras dispuestas a pagar bien por la información.

Una melodía surf-lounge que suena mientras vemos a una jamona conduciendo un Mustang descapotable es una forma de empezar una película que engancha a cualquiera. Además la fotografía no rehúye detalles ni primeros planos. Un buen comienzo.

Pero con los créditos volvemos a la realidad. Robots y tanques de juguete se enfrentan en una batalla que adquiere tintes dramáticos con la tensión añadida por la correspondiente orquestación de la banda sonora. ¡Estamos en territorio “trash”!. ¿Qué pretendía representar Mikels con esta escena? Y yo qué se. Probablemente nada. Se le ocurrió y ya está.






En  un despacho de la CIA se nos va explicando el argumento. El jefazo Holman ha quedado con el guapete Doctor Eric Porter (que también es agente secreto), con el también agente Chuck Edwards y con el Dr. Petrovich al que hacen esperar cada vez que se reúnen. En una quesera tienen un cerebro de plástico que reacciona a las ondas de radio. Es el descubrimiento del Profesor De Marco que por su cuenta puede estar fabricando zombies asesinos.
Uno se pregunta si estos cuatro hombres al terminar de rodar la escena sentían vergüenza o se descojonaban de lo que acababan de hacer. Me inclino por lo segundo porque parece ser que el ambiente en los rodajes de este peculiar director era más bien distendido.









Mis momentos favoritos de la película son los que transcurren en clubs nocturnos. Primero conocemos a Satana y sus socios Juan y Tiros que quieren comprar los secretos de De Marco a un agente doble. Tura Satana parece disfrutar con su personaje actuando con mucha actitud y naturalidad.







El  laboratorio del Doctor interpretado por John Carradine y su ayudante Franchot lo hemos visto en cientos de filmes deudores de “Frankenstein” (1931) aunque pocas veces tan casposo.
Hay que reconocer que Mikels se esfuerza en dar muestras de estar al tanto de los progresos de la ciencia para no redundar en los tópicos y clichés de siempre. Nos da explicaciones sobre órganos artificiales y transplantes. Seguro que Cronenberg en su infancia devoraba films como este.
Sorprende el manejo de conceptos tales como la extracción de memoria en un pequeño dispositivo que introduce en un programador que tendrá que reiniciar. Expresiones que actualmente en la era digital resultan cotidianas pero que en 1968 parecen visionarias. Suena interesante en palabras pero en imágenes vemos a Carradine aflojando y apretando un tornillo y depositando un cacharrito en un cajón de hojalata como si hiciera algo importante.
El atrezzo del laboratorio está elaborado con despiece de aparatos electrónicos y chatarra. El refrigerador para los cuerpos se parece sospechosamente a una vitrina expositora de comercio alimentario para congelados. Lo que es bueno para pizzas, sepias y bolsas de menestra de verduras puede también ser bueno para un astro-zombie.







En  otro centro de investigación más diáfano el doctor Petrovich monta un muñeco de plástico de “Anatomía Humana”. Allí Eric Porter recoge a Janine y se van a un garito donde han quedado con Chuck Edwards.

Otro gran momento del film es la exótica danza que nos ofrece una chica con el físico decorado con maquillaje corporal mientras Edwards hace el capullo con juegos de mondadientes, cerillas y vasos de whiskey.








En este tramo del film se suceden los acontecimientos de forma ágil pero confusa. Dos agentes de la CIA vigilan por el parking subterraneo con unos utensilios de espionaje que son cualquier cosa menos discretos. 







Juan y Tiros también merodean por el lugar. Es desconcertante y surrealista ver como unos y otros acceden del club al apartamento de Satana y al exterior de la zona de bungalows a través de una cortina o de una puerta que tiene un cartelito que pone “EXIT”. No podemos concretar la situación de cada lugar. Y en el exterior en un momento es de noche, al siguiente hay claridad y a continuación vuelve a oscurecer y escucharse el canto de los grillos. Esta circunstancia se repite en otros momentos de la película. Tiene gracia que Mikels asesorase precisamente en cuestiones de iluminación a Bob Clark en “Children Shouldn't Play with Dead Things” (1972), película de la que también fue co-productor.

Nuevamente Satana se hace con el protagonismo y por momentos eleva el voltaje del film con su gélida mala hostia deleitándose con su rol de mujer fatal. Tura Satana y Ted V. Mikels durante los años mantuvieron una fuerte amistad que perdura hasta el presente y parece de dominio público que el director estaba locamente enamorado de ella.

Porter y Edwards deciden utilizar a Janine como cebo para capturar al Astro-Zombie. Ella se queda sola en ellaboratorio de Petrovich mientras ellos vigilan en el coche a que ella les haga una señal desde la ventana. Un plan sin lógica alguna porque si el asesino llega hasta ella cuando los dos agentes recorran la distancia hasta donde está la chica por mucha prisa que se den la encontrarían muerta y remuerta. Pero al fin y al cabo se trataba de conseguir una secuencia de suspense bien resuelta.








El  Astro-Zobie o Astroman es un elemento curioso. Se trata de un tipo enorme interpretado por el actor Rod Wilmoth vestido con traje de sport con la cabeza cubierta por una especie de casco con forma de calavera. Verlo con el machete en la mano en las escenas finales (lo mejor de la película) nos hace pensar en un antepasado directo de Jason Voorhees.
Quien no entienda el significado de la palabra "psicotronia" aplicada al cine de género debe echar una ojeada a las escenas en las que el Astroman camina tambaleante aplicando el foco de la linterna sobre su frente.







La  película concluye de la forma acostumbrada en los films con monstruo y mad-doctor. Satisfactoriamente, dentro de lo que cabe teniendo en cuenta el cutrerío general visto hasta llegar a este punto.

“The Astro-Zombies” es un título clásico del cine basura. Un tebeo divertido con la desfachatez y el sello personal de su carismático director, un hombre que siempre se ha tomado muy en serio su trabajo.


Notas:

- De los 37.000 dólares del presupuesto del film John Carradine se embolsó 3.000.

- Los coches de Policía que se ven maniobrando en un camino campestre son auténticos vehículos oficiales que se presentaron en el rodaje. Mikels decidió aprovechar las tomas en el montaje final.

- Vincent Barbi (Tiros) es otro secundario que tiene un físico ideal para el thriller “pulp”, grandullón y con nariz de boniato es perfecto para papeles de gangster. En “The Astro-Zombies” forma un trío altamente psicotrónico junto a Rafael Campos y Tura Satana. Mikels contó con el también para “The Corpse Grinders” (1971) y “Blood Orgy of the She-Devils” (1973). En su dilatada filmografía trabajó en títulos como: “Totò all'inferno” (1955), “Paga o muere” (1960), “Infrasexum” (1969), “Cinturon negro” (1974), “Capone” (1975), “Dolemite” (1975), “El asesinato de un corredor de apuestas chino” (1976), “Toro salvaje” (1980) o “El día después del juicio final” (1982)








- El dominicano Rafael Campos (Juan) interpreta a un personaje muy peculiar en “The Astro-Zombies” un villano elegante al estilo chuloputas propenso a la violencia y de gesto teatral. En los Estados Unidos su físico característico y sus dotes interpretativas le facilitaron la entrada en Holliywood. Nunca le faltó trabajo en la TV y en cine le podemos ver en “Semilla de Maldad” (1955), “La Furia de los Justos” (1955), “Fulgor en la Espesura” (1958), “Sierra prohibida” (1966), “Girl in Gold Boots” (1968) con Mikels, “Outlaw Riders” (1971), “The Doll Squad” (1973) otra vez con Mikels, “Juego sucio en Las Vegas” (1985) o “El Retorno del Jinete Pálido” (1986)

- Wendell Corey (Holman) sólo pudo interpretar una película más antes de fallecer en 1968 a los 54 años: “The Star Maker” (1968). Antes fue secundario en populares series de TV y aparece en filmes tales como “Voces de Muerte” (1948), “La Ventana Indiscreta” (1954) o “La Muñeca de Trapo” (1966)

- Joan Patrick (Janine) aparece en la resultona serie B “The Angry Red Planet” (1959)
Tom Pace (Eric Porter) fue requerido también por Mikels en “Girl in Gold Boots” (1968) y “Blood Orgy of the She-Devils” (1973)

- El peculiar William Bagdad (Franchot) trabaja con Mikels en “Girl in Gold Boots” (1968), “Blood Orgy of the She-Devils” (1973) y “The Doll Squad” (1973). Otros films de interés: “She Freak” (1967), “Head” (1968) o “Justine” (1969).









- Victor Izay (Dr. Petrovich) aparte de sus trabajos en TV tiene un curriculum notable: “Duelo en la Alta Sierra” (1962), “Dr. Sex” (1964) con Mikels, “Girl in Gold Boots”, “Acapulco Uncensored” (1968), “A Sweet Sickness” (1968), La Balada de Cable Hogue (1970), “El Seductor” (1971), “The Single Girls” (1974), “The Trial of Billy Jack” (1974), “Billy Jack Goes to Washington” (1977), “Melodía Sangrienta” (1982), Female Mercenaries (1983), “Arma Joven” (1988), Cerdos salvajes, con un par... de ruedas (2007).

- El “Astroman” Rod Wilmoth tuvo una breve carrera como actor: “Girl in Gold Boots” (1968), “Angels from Hell” (1968), “Hot Spur” (1968), “The Hanging of Jake Ellis” (1969) y “Campo de concentración N.º 7” (1969)

- En la actualidad Ted V. Mikels está hiperactivo. Siempre lo ha estado pero el reconocimiento de sus fans parecen haber insuflado una nueva vitalidad en el octogenario cineasta que le ha llevado a reunirse con Tura Satana y Liz Renay para realizar una continuación de “The Astro-Zombies” titulada “Mark of the Astro-Zombies” (2004). Posteriormente ha presentado otras dos secuelas: “Astro Zombies: M3 – Cloned” (2010) y “Astro Zombies: M4 - Invaders from Cyberspace” (2012)


Lamentablemente hoy 17 de octubre de 2016 nos llega la terrible noticia del fallecimiento a los 87 años de Ted V. Mikels. Sirva esta reseña de homenaje con todo nuestro cariño. El se marchó pero ha dejado un notable legado de films y un montón de amigos y familiares que le querían y le van a echar de menos.








Calidad Cinematográfica: 5,5

Psicotronia: 9

Gore: 5