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martes, 19 de noviembre de 2019

EL CASTRADO (1995)








Dir. :  Agustin Bernal
Mexico.- 83 min.- Color
Drama / Thriller / Violencia / Venganza / Acción / Road Movie
Música:  Juan Carlos Marelli; Claudio Brugger
Fotografía:  Manuel Tejada
Guión:  Agustin Bernal
Prod.: Jorge Aguirre; Agustin Bernal
Prod. Co.:  AV Films
Estreno: Mexico 1995 agosto 03




Intérpretes:  Agustín Bernal (Marcos Gómez); Manuel Ojeda (Comandante Rojas); Roberto Ballesteros (Johny Ventura); Rossana San Juan (Teniente Azela); Fernando Alfaro (Abel); Jorge Almada (Raúl); Lucha Alvarez (Enfermera); Ricardo Arturo (Policia rural); Silvia Bolaños (Norma); Jaime Cañas (Billarista); Hugo del Valle (Policia); Walter Fuentes (Many); Alfredo Gutiérrez (Luviano); Isis (Chica del Hotel); Luviano Jr. (Luviano Hijo); Francisco Luviano (Pistolero Johny); José Luis Marros (Brochas); Isaac Martínez (Hombre 1); Michelle Mayer (Nayura); Stephanie Mejia (Hija de Luviano); Aylín Mújica (Doctora); Daniel Peña (Policia rural); Karina Puentes (Prostituta Johny); Matias Salgado (Pistolero Johny); Sergio Velasco (Pistolero Johny); Karina W. (Esposa Ventura)

Agradecimientos al Señor Galletas por darnos a conocer esta película.

Cuando nos interesamos por películas psicotrónicas y demenciales pensamos normalmente en cinematografías exóticas como las de Indonesia, Filipinas, Turquía o en los abismos más oscuros del cine de Hong-Kong, Japon, Taiwan o Corea. Pero a veces no hay que investigar tanto para encontrarnos con joyas del trash más infame. La exuberante riqueza de la cultura mexicana es un caldo de cultivo ideal para producir baraturas mugrosas destinadas al público que busca formas accesibles de evadirse de los problemas contemplando historias que ridiculicen y distorsionen la triste realidad mediante risa fácil o emociones fuertes.


Agustin Bernal conocido popularmente como “El Rambo Mexicano” ha sido durante veintiocho años desde que empezó como actor hasta que se retiró uno de los personajes más señeros del cine popular  casposo llegando a intervenir en el año 2000 en diecinueve películas, ocho de ellas dirigidas por él mismo.

Por alguna misteriosa razón en 1994 y 1996 se produjeron tres películas en las que sus protagonistas eran castrados: Farinelli: Il castrato (1994), La leyenda de Balthasar el Castrado (1996) y El castrado (1995). No dudamos de que las dos primeras sean magníficos films que agradarán al espectador exigente pero la película de Agustin Bernal que vamos a comentar seguro que es bastante más difícil de olvidar para quien se anime a dedicarle hora y media de su tiempo.




La película:

Una música enlatada de intriga y unos créditos muy básicos dan paso a la llegada de dos cochazos a una finca rústica. Asperas pero correctas son la fotografía y la técnica cinematográfica (¿puede ser video?). Las imágenes ilustran bien la actividad que acontece en el ampuloso jardín. Unos gangsters llegan a reunirse con el señor al mando de la banda. Destaca la enorme presencia de Roberto Ballesteros, sobrino del jefe y que se queja del acoso que viene sufriendo el negocio por parte del Sargento de policía Marcos Gomez (un petreo Agustin Bernal).

Se presenta de improviso Marcos saltando un muro en plan ejército de un solo hombre pero es sorprendido por el orondo Many que se había apartado del grupo para regar las plantitas. El lenguaje de los matones es rico en sarcasmos y bravuconerías.





Johnny Ventura es un nombre bien novelesco y chingón como no podía ser de otra forma para estar a la altura de un personaje protagonista interpretado por el vacilón Ballesteros.
Johnny tiene un plan para Marcos, le dispara en el pene y entre risas le espeta: “Si te salvas de esta vas a quedar capón”

Al poco arriba la Policía, de paisano pero bien armados. Uniformes, instalaciones policiales y vehículos oficiales brillan por su ausencia. Cuestión de presupuesto suponemos. Los mafiosos han huído y los agentes encuentran a Marcos malherido.

La siguiente secuencia es en el hospital donde el Sargento despierta y enseguida se muestra encendido por la ira al descubrir su terrible mutilación. No es hombre paciente, la fama que tiene de testarudo y desobediente entre compañeros y superiores del Departamento no es gratuíta. Así que se viste con la ropa de otro Policía que le custodia y sin esperar tratamiento ni recuperación sale en busca de los criminales.





Pues esta es la psicotrónica premisa argumental de la película. Si les parece exagerado y delirante, la función no ha hecho más que empezar.

Comentario:

“El Castrado” es un violentísimo y desmesurado thriller que nos lleva por un imparable sendero de destrucción a partir de cuando el Sargento Marcos abandona el sanatorio. Una road movie de venganza que bien podría haber firmado Quentin Tarantino por los excesos surrealistas que hacen que por momentos parezca un cartoon en imagen real. El nivel de crueldad irracional y excesiva del que hace gala el perturbado protagonista le convierte en una especie de terminator pero en la línea de nihilistas atormentados como el también mutilado de “El ex-preso de Corea” (1977), el perdedor cazarrecompensas de “Quiero la cabeza de Alfredo García” (1974), o el justiciero sobrenatural de “Maniac Cop” (1988). Similitudes en lo argumental porque la calidad de la cinta que nos ocupa es sensiblemente inferior a las mencionadas. No obstante podemos decir que el trabajo de Agustin Bernal apoyado por Enrique Murillo como segundo director es bastante efectivo y dinámico consiguiendo una permanente sensación de sorpresa e impacto como si se tratase de un film de acción asiático donde vale todo.

La música de sintetizador y la estética gris de barrio recuerdan a los subproductos ochenteros de alquiler en videoteca. De hecho hay un delicioso homenaje al videoclub cuando el protagonista tiene que acudir a uno de estos establecimientos que en realidad es una tapadera de la mafia.





El montaje es torpe y a menudo queda en evidencia. Los diálogos son de tebeo y de puro mordaces nos arrancan la carcajada en varias ocasiones.

Cuando Marcos Gomez deja de comportarse como un agente de la ley para priorizar el asunto personal contra Johnny Ventura la película se convierte en un incontrolable y sanguinario body count salpimentado de situaciones enloquecidas donde caen muertos hombres, mujeres y algún niño.



Van apareciendo personajes involucrados en esta feroz contienda como la Teniente Azela encarnada por la carismática primera actriz Rossana San Juan, el Comandante Rojas que intenta hacer entrar en razón a Marcos, Nayura (Michelle Meyer) la sexy hermana del Sargento, Luviano el tío de Johnny…
La actuación de los secundarios deja bastante que desear pero no importa porque duran poco y cumplen su función de relleno.

Bernal con su vozarrón e imponente físico está hecho una bestia. Cuesta imaginar cómo entre cada secuencia podía dejar su personaje para volver a ser persona y hacer las labores de director con los actores y el equipo técnico.






Sacudiendo la caspa nos queda un excelente thriller de acción con Policias al límite, psicópata, crimen organizado y algunas gotas de denuncia social como en la escena del pobre tipo que por un incidente de tráfico recibe unos cuantos sopapos y acaba clamando en vano por la justicia del país o al final cuando se nos regala la moraleja de que la Policía debe ser ejemplar. Mensajes que cobran especial significado tratándose de un film mexicano para consumo del pueblo llano que frecuentemente tiene que convivir con la corrupción y la violencia.






Aspectos y momentos escogidos:

- La visita de Marcos a casa de Johnny. Las notitas que se van dejando.

- El sutil interrogatorio a “El Brochas” en los billares

- Johnny Ventura sin duda es uno de los mejores cometidos de Roberto Ballesteros que borda un personaje despiadado, astuto, vividor, cínico, sádico, seductor, sanguinario… un auténtico psicópata de serie negra.





- Conversación entre la Teniente Azela y un Policía ante cuatro fiambres:

Azela: “Es un criminal”.-  Funcionario compañero: “No, es simplemente un Policía un poco violento limpiando la ciudad”

- Luviano a sus secuaces: “¡Mátenlo, mátenlo, maten a ese maldito castrado!”

- La encerrona del Comandante a Marcos en la carretera. ¡Una gota de sangre salpica la lente de la cámara!

- La operación quirúrgica de Marcos pistola en mano y el pequeño ejército que se encuentra a la puerta de la clínica cuando sale llevando a la doctora como rehén. Una secuencia brillante que acaba de forma triste. Marcos ha ido más allá de cualquier ayuda.





- El postrero duelo en el pasillo de la residencia. De auténtico western.




Conclusión:

“El Castrado” es un tremebundo y frenético dislate que gustará a aficionados al trash de acción. Ideal para ver en compañía de cerveza y colegas. Nos encanta. Puristas abstenerse.









Calidad cinematográfica:  6

Gore:  5

Psicotronia:  9










Filmografías:

(Filmografías de director e intérpretes principales en este enlace)

- Agustin Bernal, actor y director, nacido en El Cahulote de Paracuaro. Actor cuyo físico le condicionó para interpretar a tipos duros aunque también hizo algún papel en porno softcore. Tal vez también vaya por ahí la comparación con Stallone. Activista por los derechos de su pueblo se presentó candidato a la prefectura como militante del Partido de la Revolución Democrática. Un tipo muy popular aunque casi toda su carrera se desarrolló en producciones hechas como churros de poca entidad para consumo masivo. Cine de acción zetoso de gran tradición en Mexico. Falleció el 8 de enero de 2018 en Texas (Estados Unidos) tras sufrir un infarto de miocardio. Su filmografía como actor: 

- Agustin Bernal como director: 

- De Roberto Ballesteros ya nos ocupamos en la reseña de “Tres lancheros muy picudos” (1989) Su filmografía como actor aquí

- Manuel Ojeda es el íntegro Comandante Rojas. Originario de Cabo San Lucas, Baja California Sur, Mexico (1938), ya era veterano en “El  Castrado” y  en 2019 sigue en activo. Toda una vida. En los años setenta su nombre aparece en algunos títulos importantes aunque en su carrera predomina el cine de género y en los últimos años la TV y el video. De vez en cuando todavía es solicitado como respetado secundario de raza para largos de cierta entidad. En los noventa y primera década de este siglo ha sido habitual  protagonista de varias cintas policiacas de acción y bandas. Sus películas:  

- “Don Luviano” es otro gran actor mexicano de carácter: Alfredo Gutierrez conocido como “El Turco” para diferenciarlo de otro actor del mismo nombre pero apodado “El Tarzán”. Hijo de un médico llegó a la interpretación por casualidad cuando un profesor de la universidad donde cursaba estudio de leyes con el que tenía buena amistad le pidió el favor de que sustituyera a un compañero en una obra de teatro de la facultad. La experiencia le gustó tanto que dejó los estudios con el consecuente enojo de su padre. Consiguió una carta de recomendación del popular cómico Armando Soto La Marina “El Chicote” que era vecino de la familia para la academia de actores de Andres Soler. La carta iba cerrada y Don Soler se descojonó leyéndola aunque Alfredo nunca llegó a saber lo que había escrito en ella. Le hicieron la prueba del payaso que ríe y llora y la pasó. Desde entonces más de trescientas películas, aparte de televisión y obras de teatro. Aunque ha interpretado topo tipo de roles el que más ha repetido es el de malvado prodigándose especialmente en home videos de acción en los ochenta y en los noventa. Tres generaciones han podido ver su trabajo y en una entrevista que dio el año pasado afirmó que no estaba en sus planes retirarse aunque ahora le llaman más para papeles de abuelito. Sus películas: 

- La “Teniente Azela”, un personaje de gran fuerza en “El Castrado”, está personificado por la bella Rossana San Juan. Nacida en Acaponeta, Nayarit (Mexico) su carrera en el cine fue tan intensa como breve y ha sido en series de TV donde ha adquirido sus mayores cotas de popularidad: 

- El papel femenino más atrevido en esta película es el de “Nayura”, hermana de “Marcos Gomez”, representado por Michelle Mayer. Actriz y modelo además de aparecer en y films del estilo del que nos ocupa también ha hecho comedia sexy. Habrá que echar un vistazo a esa filmografía picante para disfrutar de sus despendoles: 




viernes, 18 de agosto de 2017

TRES LANCHEROS MUY PICUDOS (1989)



-Dir.: Adolfo Martínez Solares

-Mexico .- 96 minutos.- Color

-Comedia / Caspa / Trash / Serie Z

-Música: Ernesto Cortázar hijo; Memo Muñoz y sus 9 de Colombia: “Cumbia de Los Lancheros”

-Coordinador de acción y peligro: Bernabe Palma

-Coordinador de artes marciales: Prof. Diego Rodriguez Rubi y sus alumnos

-Efectos Especiales: Arturo Godines


-Perros de Jorge Grijalba y su mundo salvaje

-Fotografía: Armando Castillon

-Guión: Adolfo Martínez Solares, Gilberto Martínez Solares

-Presupuesto: $25,106,000

-Recaudación: $340,613,489

-Producción: Adolfo Martínez Solares; Gilberto Martínez Solares; Santos Soberon; Alejandro Soberón Kuri

-Prod. Co.: Producciones Frontera Films

-Calificación moral: ATP (Apta para todos los públicos)


Intérpretes: Alfonso Zayas (Roberto), Hugo Stiglitz (Hugo); Lina Santos (Linda); José René Ruiz (Tun Tun), César Bono (Armando); Roberto Ballesteros (Ricardo); Rosario Escobar (Rosario); Claudio Báez (Gustavo), Queta Carrasco (Abuelita)….


Esta película consiguió tal éxito de público durante su exhibición en cines recaudó trece veces el dinero invertido en su producción. Se trata de una comedia social, algo que podríamos equiparar al cine cómico español en los últimos años del franquismo y la transición, comedias descocadas donde el españolito medio salía airoso de embrollos representativos de la vida cotidiana, el sexo con mujeres despampanantes, las penurias económicas, la vida en la ciudad hostil para el emigrante inocentón etc. Es un modelo de cine discutido por lo engañoso de su testimonio de la realidad y por sus nulas cualidades educativas o artísticas pero a todas luces reivindicable en cuanto a que su principal objetivo consistente en divertir al público durante 95 minutos lo consigue plenamente. En casos como éste siempre recuerdo la escena de “Los viajes de Sullivan” (1941) de Preston Sturges en la que un grupo de presidiarios recluídos en una oscura cárcel olvidaban sus penas riendo a mandíbula batiente durante la proyección de un film de dibujos animados.
Y es que “Tres lancheros muy picudos” es una película muy divertida. Un proyecto familiar, dirigido por Adolfo Martínez Solares y escrito y producido a medias con su padre el veterano y prolífico director Gilberto Martínez Solares, experto en realizar cine para el consumidor poco exigente.

Argumento:

La trama sobre la que se sostiene esta historia no puede ser más penosamente tópica. En la zona de espera de un aeropuerto una guapa viajera y un mafioso intercambian por error sus bolsas de viaje que son idénticas. La del malhechor contiene una elevada suma de dinero que iba destinada a pagar un alijo de droga.
La chica es la novia de Roberto que viene a Acapulco de visita. Los hampones cuando descubren el cambiazo van a buscar la maleta y Roberto tiene que escapar a Mexico en compañía de sus amigos Armando y Tun Tun. En la capital tendrán que buscarse la vida para subsistir mientras los delincuentes siguen su pista.

Comentario:

“Picudos” es una expresión que según el diccionario de chilanguismos se traduciría al español como “molones o de buena calidad”. Los lancheros son individuos que pasan su tiempo en la playa y tienen por oficio los relacionados con enseñar buceo, pasear en pedalos o en lancha etc. a visitantes y turistas. En realidad son pícaros de playa al estilo de Fermín Trujillo pero en mongoloide, que pasan el tiempo holgazaneando y resbaloseando con las mujeres que se ponen a su alcance.

La calidad técnica del film es la suficiente para hacerlo ameno. Sobre este aspecto entrar en otras consideraciones tiene poco sentido. La fotografía es luminosa y permite ver de manera diáfana las costas de Acapulco, territorio donde los sinvergüenzas intentan ganarse la vida como buenamente pueden sin demasiado esfuerzo. La cumbia de “Memo Muñoz y los 9 de Colombia” es una perfecta banda sonora para empezar a familiarizarnos con Roberto, el protagonista, que aprovecha cualquier ocasión para ligar o manosear mujeres en bikini. El humor es chabacano e infantil, con abundantes equívocos y dobles sentidos marranos en el lenguaje, situaciones ridículas y gesticulaciones bufonescas del todoterreno Alfonso Zayas que cuando se junta con Cesar Bono (Armando en este film) forman una pareja del estilo de los Hermanos Calatrava.

El enano Tun Tun, nombre artístico de José René Ruiz, ofrece paseos en paracaídas arrastrado por lancha en lo que se llama “parasailing”. Hugo Stiglitz es su cliente que resulta ser capo de un clan mafioso. La incompetencia de Tun Tun hace que su cliente acabe chocando con un edificio. El lanchero se ve obligado a huir dejando el negocio a cargo de su sobrino que es un niño.

Tun Tun es un personaje delirante. No es el típico enano entrañable como Torrebruno o Michael Dunn ni glamouroso como Peter Dinklage. Jose Rene Ruiz es de rostro parecido a El Fary, panzudo, desgarbado, malhumorado, astroso y se gasta un vocabulario que haría ruborizar a La Veneno (QEPD). Pero hay que decir que en estos papeles de marginal y gente lumpen se movía de forma muy natural y tenía un talento innato para la comicidad. Hay que decir que la voz tan particular que le escuchamos en esta película no es la suya, está doblado.

Uno de los aspectos que más me han impactado de este film son las mujeres. Muy lejos del estereotipo de rubias oxigenadas y siliconadas que se llevaba en los ochenta en Hollywood. Estas actrices son altas, de pecho pequeño, negras cabelleras y anchas caderas. Afrontan con raza y naturalidad las exigencias del caótico guión. Sin complejo en mostrar incipiente barriguita ni frondosidad púbica. Con ojos gatunos y boquita carmesí capaces de transmitir una ardiente sensualidad en las escenas más subidas de tono. Han hecho replantearme mis conformistas gustos hacia el sexo femenino. Ya recuerdo haberme llevado una fuerte impresión durante mi infancia contemplando una secuencia de “El regreso de los peros callejeros” (1980) con el enorme pandero de una exótica morena que seducía al protagonista. Lo que en su momento me pareció desconcertante actualmente lo rediezcubro como suculento. Debo indagar en este tipo de cine y en otro subgénero hermano, el de ficheras.

Rosario (Rosario Escobar), la novia de Roberto es un buen ejemplo. Al niño Pepito se le cae la baba mirando por la ventana como su admirado playboy de tercera se la beneficia mientras ella se restriega una rodaja de melón por el pecho. Es un polvazo soez y cateto pero estimulante.

Todo transcurre entre ambientes típicos de ciudad costera que ahora se nos antojan kitsch y vintage pero que transmiten sensación de agradable familiaridad.

El equívoco de las valijas provoca una situación de inesperada violencia. El actor Roberto Ballesteros que debe ser el peruano más grande de la historia de la humanidad interpreta al bandido Ricardo. Se da un cierto aire al demonio Gene Simmons. Miembro de la banda de Hugo recibe en un apartamentucho suburbial a los narcos que traen la farlopa que él tendría que pagar con el dinero de la maleta. A los traficantes hay que verlos, parecen gitanacos de las tres mil viviendas vestidos a la moda taleguera de los setenta. La que se lía en un momento es de aupa, con tiros, puñetazos y sorprendentes coreografías de artes marciales de barrio. Llama la atención que durante la pelea en algunos momentos Ricardo lleva el pelo bien recogido con coleta y en otras lo lleva más suelto.
Si esta película se hubiera estrenado en España en los ochenta probablemente le habrían adjudicado la clasificación “S”, no sólo por las escenas de sexo softcore con ellos follando en calzoncillos y ellas exhibiendo tetamen y felpudo sino por alguna que otra escena moderadamente sangrienta que pilla al espectador desprevenido.

Roberto (Alfonso Zayas) tiene buen corazón y quiere devolver el dinero pero se encuentra con su amigo Armando (Cesar Bono), un pillo con pocas luces que le convencerá para apostar a las peleas de gallos. La cosa no sale bien y deciden marchar a Mexico ciudad donde se reunirán con Tun Tun que hace el trayecto en una especie de ala delta.

Ya en la capital Roberto y Armando van primero a buscar a una amante de este último pero la mujer no se alegra de recibirlos.

Otra característica de los personajes femeninos de esta película es su bravura. Igual arrean botellazos en la crisma que atizan hostias como panes a puño cerrado.

Al no encontrar la posada prevista van a buscar a Lina, una amiga de Roberto quien si los acoge aunque el cansino de Armando tiene que dejar la residencia por patán enfrentado a una compañera de la anfitriona.

Este pasaje sirve para introducirnos en el mundo de la prostitución a domicilio. En tono chistoso se dejan caer algunas sombras sobre la profesión y sus conexiones con el mundo del hampa.

Armando acaba encontrándose con Tun Tun y en sus peripecias para subsistir sin dinero en la ciudad llegan los pasajes más divertidos de la película. La sucesión de gags es frenética a un ritmo entre el slapstick y los tebeos de Mortadelo y Filemón, rayando en el surrealismo y sin apenas pausa hasta llegar al final donde los tres amigos se las tendrán que ver cara a  cara con los hampones.

Hay varios detalles que denotan improvisación en el guión como las repetidas veces en que empiezan la escena Roberto y Tun Tun diciendo uno de ellos “llevo tres días sin comer” o que el dolor por la pérdida de una amiga se resuma en “he pasado mala noche por lo de ayer”


Algunos ejemplos de diálogos idiotas:

Armando: - ¿Qué soy?
Roberto:  - Un pendejo
Armando: - ¡No! No te digo qué soy yo sino qué día es hoy….

Otro de dos Policías después de una redada en un club gay:

Policía 1: - Misión cumplida Comandante, agarramos a todos los mujercitos
Policía 2: - ¡Qué chingones somos!

Momentos destacables: 

-La brutal pelea entre bandas

-La pelea de gallos. Aquí no hay CGI, los picotazos y espolonazos son reales

-El asalto de los criminales a casa de Rosario

-El lenguaje grosero de Tun Tun

-Tun Tun queriendo engañar a la interventora del autobús para pagar sólo medio billete

-El momento Pretty Woman a la inversa de Linda y Roberto en la boutique

-Armando y Tun Tun en el centro comercial y la absurda pelea a patadas embutidos en fundas protectoras para trajes

-El genial sketch de la venta de sangre en el laboratorio “chueco”.

-La descabellada visita al local de ambiente con intención de atracarlo

-La cara de Armando bajando en silla de ruedas las escaleras del parque. Da la impresión de que temía realmente por su integridad física.

-La frase de Armando al mafioso caído que resume la filosofía vital de estos personajes y con la que se supone que se ha de identificar el público: “Tu eres karateka pero yo soy un hijo de la chingada”

 “Tres lancheros muy picudos” es cine basura pero ya quisieran muchos directores subvencionados ser capaces de hacer en algún momento de su carrera una película que de verdad le guste al público y reporte beneficios. Muy divertida.

Notas:

(Filmografías completas aquí)

-Alfonso Zayas, galán de todo a cien, cómico chabacano y gesticulante pero muy profesional capaz de interpretar sin complejos los personajes más disparatados.

-Cesar Bono es polifacético actor de comedia especializado en pícaros de sustrato humilde. Muy popular en su Mexico natal.

-El austro-mexicano Hugo Stiglitz es un clásico de la psicotronia mexicana. Fue homenajeado por Tarantino en “Malditos Bastardos” adjudicando su nombre al personaje interpretado por Til Schweiger. Observando lo abultado de su filmografía nos preguntamos si este hombre durante su vida ha hecho otra cosa aparte de trabajar en el cine.

-El gigantón peruano Roberto Ballesteros ha dedicado casi toda su carrera a las telenovelas y en sus incursiones cinematográficas ha desempeñado eficazmente el rol de villano.

-José René Ruiz popularmente conocido como Tun Tun y lamentablemente ya desaparecido nos dejó una pequeña colección de comedias en las que su presencia siempre era un valor añadido.

-Lina Santos (Linda) fue Miss Coahuila a los 18 años y ha sido una prolífica estrella en su país. Algunos fans la llaman “caderotas”, no sé porqué será.

-Rosario Escobar (Rosario) es otra de las infartantes actrices mexicanas que deslumbran en este film. Su filmografía no es tan apabullante como las de sus compañeros de reparto pero seguro que vale la pena indagar en ella.

El director Adolfo Martinez Soares es digno sucesor de su padre Gilberto en el arte de hacer películas como churros para conseguir buenos ingresos de taquilla dejando en segundo plano la inquietud artística. Psicotronia no apta para sibaritas del séptimo arte.





Calidad Cinematográfica:  5


Psicotronia:  8


Gore:  5