miércoles, 13 de septiembre de 2017

KILLING ZOE (1993)



-Dir.: Roger Avary
-Francia / USA
-96 / 99 minutos.- Color
-Thriller / Drama / Atracos
-Imagen: 1.85 : 1.- 35 mm.
-Sonido: Dolby
-Música: Tomandandy
-F.X.: Tom Savini, R. Christopher Biggs, Randy Tarum, Anthony Simonaitis y equipo.
-Fotografía: Tom Richmond
-Guión: Roger Avary
-Presupuesto: 1.500.000 $
-Recaudación: 418,961 $ (En USA)
-Producción: Samuel Hadida; Jeff Schechtman; Quentin -Tarantino; Lawrence Bende; Rebecca Boss



-Prod. Co.: Davis-Films; Live Entertainment; PFG Entertainment
-Estreno en España: 28 Julio 1995     
-Calificación moral: Rated R (USA).- España: Mayores 18 años
-Frase publicitaria USA: “From the creators of Reservoir Dogs and Pulp Fiction”; “We go in…we get what we want… we come out”
-Frase publicitaria: “De los creadores de Reservoir Dogs y Pulp Fiction”; “Entramos, cogemos lo que queremos y nos largamos”

Intérpretes: Eric Stoltz (Zed); Martin Raymond (Taxista); Eric Pascal Chaltiel (Botones hotel); Julie Delpy (Zoe); Jean-Hugues Anglade (Eric); Gary Kemp (Oliver); Salvator Xuereb (Claude); Bruce Ramsay (Ricardo); Tai Thai (Francois); Kario Salem (Jean); Elise Renee (Patchoo); Cecilia Peck (Martina); Ron Jeremy (Conserje); Gian-Carlo Scandiuzzi (Bank Manage); Gérard Bonn (Assistant Bank Manager); Gladys Holland (Subdirector); Chris Tragos (Asistente de subdirector); George Hernandez (Stodgy Customer); Rich Turner (Turista americano); Kimberly Beck (Cliente); Sandra Larédo (Cajera); David Richard Thompson (Burnt Vault Guard); Bernard Baski (Policía de asalto); Michel Jean-Philippe (Policía de asalto); Michael Kayman (Policía de asalto); Sean Galuszka (Yonqui)


Viendo la tontería de Antena 3 “La casa de Papel” me entraron ganas de ver un buen film de atracos y me vinieron a la memoria “Tarde de Perros” (1975), “Todos al suelo” (1982) y “Killing Zoe”. Finalmente me decidí por la de Avary porque puede ser la más opuesta a la teleserie para niños del asalto a la Casa de la Moneda que tiene un buen planteamiento y algún personaje interesante como “El profesor” pero que termina haciendo aguas por los ridículos y forzados trucos de guión y el irreal comportamiento de los personajes que llevados al límite pasan al siguiente capítulo como si no hubiera ocurrido absolutamente nada en el anterior.
 
Argumento:

Zed llega a Paris respondiendo a la llamada de un buen amigo al que hace años que no ve. Eric quiere contar con él y con otros cinco camaradas para cometer un atraco. Afirma tenerlo todo perfectamente planeado pero llegado el día Zed tiene dudas sobre las verdaderas intenciones de Eric.
 
El Director:

Roger Avary llegó a ponerse detrás de las cámaras siguiendo una trayectoria paralela a la de su  ex-amigo Tarantino. Se conocieron en Los Angeles, fecuentando el local de alquiler “Video Archives” en Manhattan Beach donde acudían los cinéfilos locales a compartir la pasión común por el cine. Llegaron a conocer y relacionarse con gente de la industria comenzando a hacer pequeñas colaboraciones que germinaron en cortometrajes y proyectos curiosos como el video sobre trabajo deportivo “Maximun Potential” (1987) protagonizado por Dolph Lundgren. En 1992 presentaron “Reservoir dogs” (1992) y el resto ya es una historia sobradamente conocida. “Amor a quemarropa” (1993) fue otro pelotazo pero la relación entre ambos se rompió cuando Tarantino renegó públicamente en la entrega del Globo de Oro de la co–autoria de Avary en el guión de “Pulp Fiction” (1994). 

Si leemos entre líneas en la historia de “Killing Zoe” que Avary completó en 1993 y de la que Tarantino fue productor ejecutivo podemos llegar a pensar que fue este film el que dinamitó la relación de los dos hasta el momento inseparables compañeros. Estaba claro que en esta hermandad había uno que llevaba la iniciativa y otro que se quedaba un poco al margen de las decisiones. Probablemente el egocéntrico Tarantino no contaba con que Avary tuviese verdadero talento y si ponemos caras de la vida real a los personajes de Zed y Eric algo de lo que se ve en la cinta no debió sentarle muy bien al impetuoso Quentin.

Lo cierto es que en principio Tarantino se implicó en la película. Consiguió a Eric Stolz y fue Lawrence Bender, productor de “Reservoir Dogs”, quien le proporcionó el escenario del banco que no se llegó a utilizar en la de los perros encerrados. Pero esta implicación no era desinteresada, Tarantino pidió una mayor compensación económica por sus tareas de co-productor lo que unido al mal rollo con el tema de la autoría del guión de “Pulp Fictión” terminó de enturbiar el ambiente.

Se podría decir que Avary se vió obligado por la oportunidad y las circunstancias a realizar “Killing Zoe” sin habérselo planteado en serio previamente. Se apoyó para fabricar un guión contra reloj en ideas desechadas de “Reservoir dogs” y en aspectos de “Intruso en la noche” (1989), un slasher perpetrado por Scott Spiegel, un director colega de la pandilla angelina.

Comentario:

El principio de la película es vertiginoso, vemos subjetivamente desde su interior como un vehículo va devorando las avenidas de Paris. La música de Tomandandy es perfecta para estas imágenes con un tema trallero en la onda de la fusión industrial punk rock que bullía a principios de los noventa con grupos como Ministry, NIN, Urban Dance Squad, Butthole Surfers etc. Abrochémonos el cinturón.

El trayecto del taxi termina en el aeropuerto donde recoge a Zed (Eric Stolz) que llega de los USA. Mientras conversan conductor y pasajero ya nos vamos dando cuenta de que no estamos ante una película ordinaria. La puesta en escena está muy estudiada y los diálogos milimétricamente trabajados. Es una lástima que la fotografía es un tanto granulosa y oscura. Se hace notar el ajustadísimo presupuesto con el que trabaja el director.

Pero Avary sabe donde pisa, se nota que conoce a fondo el polar (cine policiaco francés) y las formas de los maestros Melville, Godard, Verneuil… El estilo de Killing Zoe es clásico pero muy personal y arriesgado. La oscuridad no deviene sólo por la lúgubre iluminación de los escenarios sino ante todo por el trasfondo desesperado que se intuye.

Zed es un chico guapo y molón que transmite la sensación de estar de vuelta de muchas cosas. En la habitación del hotel recibe a Zoe, una prostituta de lujo que no le gusta que la llamen puta. Ella (Julie Delpy) es la típica chica francesa menudita y sensual. Entre ellos surge una inesperada atracción y complicidad.

La escena de sexo es muy atmosférica y se nos muestra engranada con imágenes del “Nosferatu” (1922) de Murnau. Este apunte nos viene perfecto para acordarnos de alguien que parece ser bastante fan de Killing Zoe: Rob Zombie. En su película “31” (2016) también hay una escena “romántica” delante de una tele donde se está emitiendo el mismo clásico del horror expresionista. Para “La casa de los 1000 cadáveres” (2003) contó con el director de fotografía, la editora y un especialista en escenas arriesgadas de la película de Avary.

Volviendo a la habitación del hotel no deja de fascinarnos la sutil pero brillantísima banda sonora que va ofreciendo la ambientación perfecta en cada momento sin que se note demasiado. 

Entra en escena Eric (Jean-Hugues Anglade), personaje impulsivo que pronto demuestra su personalidad posesiva y dominante sobre Zed. Haciendo gala de una locuacidad irrefrenable parece que lo sabe todo sobre cualquier cosa y que tiene controlada cualquier situación. 

Se lleva a su amigo americano a un ático semioculto donde espera el resto del equipo: Oliver británico, Ricardo canadiense, Francois vietnamita, Claude y Jean. El ambiente está bastante cargadito y Eric revela cual es el trabajo para el que ha hecho venir a Zed de Estados Unidos.
Suben todos a bordo de un Citroën CX que tal vez sea un guiño a “El silencio de un hombre” (1967) cinta en la que el gangster Jeff Costello mostraba querencia por el “tiburón” Citroën ID (DS) 19, precursor del CX. La visión nocturna de París es tan nebulosa como el estado que llevan ya nuestros amigos.

Pasarán la noche en un garito de jazz en directo, un club donde toda la banda se dedica a ponerse hasta el culo. Zed no acaba de entender la situación en víspera de un día muy importante para todos pero se deja arrastrar seducido por los efusivos cariños de Eric que permanentemente se lo camela con discursos de exaltación de la amistad. A ritmo de dixieland los espectadores confraternizamos con estos hombres que entre copas, rayas, pirulas, chinos etc. confiesan sus anhelos y muestran sus sentimientos. 

Creo que hasta aquí somos conscientes de que estamos metidos en una particular forma de entender la serie negra que claramente nos recuerda a “Reservoir Dogs”. Se podría decir que el episodio del atraco es la gran elipsis que no vimos en el film de Tarantino. Pero hay un matiz notable entre el film que nos ocupa y la pura diversión que nos ofrece el film de Buscemi, Keitel, Madsen & Cía. En Killing Zoe los largos diálogos muestran más allá de la anécdota sardónica una profunda dimensión humana de los personajes. Las claves del thriller están muy presentes desde el principio, las corrientes de los bajos fondos, la mujer fatal, la sombra de los perdedores,  delincuentes, ex – presidiarios, drogas, tugurios, la planificación del atraco, las técnicas del profesional del robo, la ambigüedad de la Policía durante la negociación… pero Avary corta más profundo. Hay unas escenas fundamentales para entender lo que inevitablemente pasará después: la terrible revelación que hace Eric a su amigo y la escena infernal que presencia Zed en el antro mientras se desvanece su consciencia entre tinieblas. Nihilismo, lealtad y fracaso se revelarán como una brutal y fatídica combinación.

Avary escribe un relato sobre el ocaso de alguien que ha consumido su vida atropelladamente, un personaje con carrera universitaria, periodista, guerrillero, terrorista y al final ideólogo y artífice de un grandioso atraco. El personaje de Eric, que no seré yo quien diga que está basado en alguien conocido de Avary, es magnífico por su complejidad. Es ese amigo tóxico que tiene una especial habilidad para el liderazgo, que se rodea de gente que le idolatra pero que en el fondo es un egoísta. Sus halagos son caramelos envenenados para tener a todo su círculo comiendo de la mano. La interpretación de Anglade es sublime. Quién piense que es exagerada es porque tiene poca calle.

En “Killing Zoe” llama la atención que de forma intencionada supongo, no vemos a nadie en la ciudad. Es difícil saber cómo es de veras el Paris cotidiano ajeno a la inmediata realidad que viven los personajes protagonistas. Tampoco vemos a la Policía aunque estén presentes. El drama se circunscribe a un único escenario, el banco que por cierto al igual que el hotel del principio está realmente ubicado en Los Angeles como ya comentamos antes.

Durante el robo las sensaciones violentas resultan especialmente impactantes  porque el director hace una película para ser contemplada en pantalla grande, con una visión amplia de cada escena que aporta grandeza al conjunto. Predominan los colores ocre, azul y rojo para intensificar la sensación de zozobra. Las escenas de la pelea final muestran algunos efectismos con imágenes a cámara lenta que nos recuerdan a Peckimpah. “Killing Zoe” tiene también claras reminiscencias del western crepuscular.

El final creo que podría haber sido más potente. El recurso de que se acabaron las balas o se encasquilló el arma me parece un poco pobre aunque no pesa tanto como para empañar el conjunto de la película.

¿Es “Killing Zoe” una película gore? Ya que las escenas sangrientas de la película son pocas creemos que la participación de Tom Savini se debe básicamente a motivos de admiración cinéfila personal de Avary hacia los trabajos del gran maestro de los FX. Hay alguna edición uncut del film con algún momento que se quedó en la sala de montaje pero no cambia significativamente la versión que conocíamos. El nivel de violencia es alto pero no consideramos ésta una película esencialmente gore.

El film comercialmente fue un fracaso y la crítica tampoco le ofreció su respaldo. Con el tiempo se ha revalorizado y obtenido el status de film de culto.

La palabra Zoe en griego Ζωή significa vida así que el título vendría a ser “Asesinando la vida”

Momentos y aspectos destacables:

-La actitud de Eric cada vez que una mujer se arrima a Zed

-La chica del club, personaje altamente turbador

-El cameo de Ron Jeremy

-El rehén ciudadano americano

-El sádico cachondeo que se traen con el vigilante que hay dentro de la caja fuerte

-La cara que se le queda a Zed cuando Zoe le dice: “Te enseñaré el verdadero Paris”. Esa frase ya la ha oído antes y no le ha traído nada bueno.

“Killing Zoe” es un descarnado y trepidante neo-noir realizado con pocos medios. En esencia una reflexión sobre la actitud nihilista como rebeldía frente al inevitable determinismo.

Notas: 

(En este enlace está el acceso a las filmografías)


-Claramente el trabajo de Jean-Hugues Anglade destaca sobre el de sus compañeros de reparto porque su papel es el más agradecido pero todo el conjunto está bien, algunos en papeles muy exigentes.

Rostro característico del cine francés de las décadas de los ochenta y noventa aunque también le ha faltado ese papel con el que pudiera demostrar todo su talento a nivel internacional. “Betty Blue” me gustó mucho en su momento y es interesante echar un vistazo a toda su filmografía. Y atención a “Suburra”

-Roger Avary: Su experiencia como director resultó algo frustrante con Killing Zoe”. El film es apreciable y apreciado pero el fracaso comercial le dolió. Aunque aún debió resultarle más humillante que su participación en el guión de “Pulp Fiction” se quedara en una limosna de 30.000$ que accedió a darle su ya ex - amigo Tarantino. En el 2002 realizó su segundo largometraje “Las reglas del juego”. Yo todavía no la he visto pero la crítica parece que esta vez se ha deshecho en elogios. Sobre adaptaciones de video juegos y tonterías de esas no me pronuncio, es algo ajeno a mi

-Eric Stoltz es un buen actor pero parece que todavía no le ha llegado ese papel que consagra a los grandes actores. Hasta que llegue ese día hace televisión como intérprete y director

-La linda Julie Delpy empezó siendo una actriz muy respetada con Saura, Godard, Tavernier o apareciendo en los tres colores de Kieslowski. Su filmografía es corta pero selecta. ¿Enki Bilal dirigió una película? Parece que sí y eligió a Delpy para protagonizarla

-Cecilia Peck supongo que es la individua que le entra a Zed en el garito de jazz. Su rostro anguloso y mirada turbia producen sensaciones indescifrables. Lo de Peck viene por su padre, un tal Gregory Peck

-La trayectoria del taxista Martin Raymond en el cine fue efímera

Y ahora vamos con los chicos de la banda:

-Gary Kemp es el inglés parlanchin Oliver. "Killin Zoe" no fue la primera incursión en el cine de este miembro del grupo "Spandau Ballet", ni la última. Me encanto su papel en "Los Kray" junto a su hermano Martin. Los dos de signo libra aunque nacieron con un par de años de diferencia. Gary es el mayor y ha trabajado en

-El entrañable colgado Claude es Salvator Xuereb un habitual secundario en series de televisión

-Ricardo es Bruce Ramsay, un secundario de films de acción y terror. Tiene la mala fortuna de protagonizar el peor momento de “Killing Zoe” el del larguísimo chiste sin gracia. Su filmografía
 
-Francois de Vietnam es Tai Thai y no hay mucha información sobre él. Supongo que participa en “Killing Zoe” porque estuvo en el lugar y en el momento adecuado para la ocasión. Tal vez por conocer a Eric Stolz de la primera película en la que participó. Corto periplo cinematográfico

-El impetuoso Jean es Kario Salem. Prácticamente toda la trayectoria de este actor nacido en Los Angeles se desarrolla en TV. Los fans de “Kojak” le recordarán como el detective Paco Montana







Calidad cinematográfica:  7


Gore:  5


Psicotronia:  6





viernes, 18 de agosto de 2017

TRES LANCHEROS MUY PICUDOS (1989)



-Dir.: Adolfo Martínez Solares

-Mexico .- 96 minutos.- Color

-Comedia / Caspa / Trash / Serie Z

-Música: Ernesto Cortázar hijo; Memo Muñoz y sus 9 de Colombia: “Cumbia de Los Lancheros”

-Coordinador de acción y peligro: Bernabe Palma

-Coordinador de artes marciales: Prof. Diego Rodriguez Rubi y sus alumnos

-Efectos Especiales: Arturo Godines


-Perros de Jorge Grijalba y su mundo salvaje

-Fotografía: Armando Castillon

-Guión: Adolfo Martínez Solares, Gilberto Martínez Solares

-Presupuesto: $25,106,000

-Recaudación: $340,613,489

-Producción: Adolfo Martínez Solares; Gilberto Martínez Solares; Santos Soberon; Alejandro Soberón Kuri

-Prod. Co.: Producciones Frontera Films

-Calificación moral: ATP (Apta para todos los públicos)


Intérpretes: Alfonso Zayas (Roberto), Hugo Stiglitz (Hugo); Lina Santos (Linda); José René Ruiz (Tun Tun), César Bono (Armando); Roberto Ballesteros (Ricardo); Rosario Escobar (Rosario); Claudio Báez (Gustavo), Queta Carrasco (Abuelita)….


Esta película consiguió tal éxito de público durante su exhibición en cines recaudó trece veces el dinero invertido en su producción. Se trata de una comedia social, algo que podríamos equiparar al cine cómico español en los últimos años del franquismo y la transición, comedias descocadas donde el españolito medio salía airoso de embrollos representativos de la vida cotidiana, el sexo con mujeres despampanantes, las penurias económicas, la vida en la ciudad hostil para el emigrante inocentón etc. Es un modelo de cine discutido por lo engañoso de su testimonio de la realidad y por sus nulas cualidades educativas o artísticas pero a todas luces reivindicable en cuanto a que su principal objetivo consistente en divertir al público durante 95 minutos lo consigue plenamente. En casos como éste siempre recuerdo la escena de “Los viajes de Sullivan” (1941) de Preston Sturges en la que un grupo de presidiarios recluídos en una oscura cárcel olvidaban sus penas riendo a mandíbula batiente durante la proyección de un film de dibujos animados.
Y es que “Tres lancheros muy picudos” es una película muy divertida. Un proyecto familiar, dirigido por Adolfo Martínez Solares y escrito y producido a medias con su padre el veterano y prolífico director Gilberto Martínez Solares, experto en realizar cine para el consumidor poco exigente.

Argumento:

La trama sobre la que se sostiene esta historia no puede ser más penosamente tópica. En la zona de espera de un aeropuerto una guapa viajera y un mafioso intercambian por error sus bolsas de viaje que son idénticas. La del malhechor contiene una elevada suma de dinero que iba destinada a pagar un alijo de droga.
La chica es la novia de Roberto que viene a Acapulco de visita. Los hampones cuando descubren el cambiazo van a buscar la maleta y Roberto tiene que escapar a Mexico en compañía de sus amigos Armando y Tun Tun. En la capital tendrán que buscarse la vida para subsistir mientras los delincuentes siguen su pista.

Comentario:

“Picudos” es una expresión que según el diccionario de chilanguismos se traduciría al español como “molones o de buena calidad”. Los lancheros son individuos que pasan su tiempo en la playa y tienen por oficio los relacionados con enseñar buceo, pasear en pedalos o en lancha etc. a visitantes y turistas. En realidad son pícaros de playa al estilo de Fermín Trujillo pero en mongoloide, que pasan el tiempo holgazaneando y resbaloseando con las mujeres que se ponen a su alcance.

La calidad técnica del film es la suficiente para hacerlo ameno. Sobre este aspecto entrar en otras consideraciones tiene poco sentido. La fotografía es luminosa y permite ver de manera diáfana las costas de Acapulco, territorio donde los sinvergüenzas intentan ganarse la vida como buenamente pueden sin demasiado esfuerzo. La cumbia de “Memo Muñoz y los 9 de Colombia” es una perfecta banda sonora para empezar a familiarizarnos con Roberto, el protagonista, que aprovecha cualquier ocasión para ligar o manosear mujeres en bikini. El humor es chabacano e infantil, con abundantes equívocos y dobles sentidos marranos en el lenguaje, situaciones ridículas y gesticulaciones bufonescas del todoterreno Alfonso Zayas que cuando se junta con Cesar Bono (Armando en este film) forman una pareja del estilo de los Hermanos Calatrava.

El enano Tun Tun, nombre artístico de José René Ruiz, ofrece paseos en paracaídas arrastrado por lancha en lo que se llama “parasailing”. Hugo Stiglitz es su cliente que resulta ser capo de un clan mafioso. La incompetencia de Tun Tun hace que su cliente acabe chocando con un edificio. El lanchero se ve obligado a huir dejando el negocio a cargo de su sobrino que es un niño.

Tun Tun es un personaje delirante. No es el típico enano entrañable como Torrebruno o Michael Dunn ni glamouroso como Peter Dinklage. Jose Rene Ruiz es de rostro parecido a El Fary, panzudo, desgarbado, malhumorado, astroso y se gasta un vocabulario que haría ruborizar a La Veneno (QEPD). Pero hay que decir que en estos papeles de marginal y gente lumpen se movía de forma muy natural y tenía un talento innato para la comicidad. Hay que decir que la voz tan particular que le escuchamos en esta película no es la suya, está doblado.

Uno de los aspectos que más me han impactado de este film son las mujeres. Muy lejos del estereotipo de rubias oxigenadas y siliconadas que se llevaba en los ochenta en Hollywood. Estas actrices son altas, de pecho pequeño, negras cabelleras y anchas caderas. Afrontan con raza y naturalidad las exigencias del caótico guión. Sin complejo en mostrar incipiente barriguita ni frondosidad púbica. Con ojos gatunos y boquita carmesí capaces de transmitir una ardiente sensualidad en las escenas más subidas de tono. Han hecho replantearme mis conformistas gustos hacia el sexo femenino. Ya recuerdo haberme llevado una fuerte impresión durante mi infancia contemplando una secuencia de “El regreso de los peros callejeros” (1980) con el enorme pandero de una exótica morena que seducía al protagonista. Lo que en su momento me pareció desconcertante actualmente lo rediezcubro como suculento. Debo indagar en este tipo de cine y en otro subgénero hermano, el de ficheras.

Rosario (Rosario Escobar), la novia de Roberto es un buen ejemplo. Al niño Pepito se le cae la baba mirando por la ventana como su admirado playboy de tercera se la beneficia mientras ella se restriega una rodaja de melón por el pecho. Es un polvazo soez y cateto pero estimulante.

Todo transcurre entre ambientes típicos de ciudad costera que ahora se nos antojan kitsch y vintage pero que transmiten sensación de agradable familiaridad.

El equívoco de las valijas provoca una situación de inesperada violencia. El actor Roberto Ballesteros que debe ser el peruano más grande de la historia de la humanidad interpreta al bandido Ricardo. Se da un cierto aire al demonio Gene Simmons. Miembro de la banda de Hugo recibe en un apartamentucho suburbial a los narcos que traen la farlopa que él tendría que pagar con el dinero de la maleta. A los traficantes hay que verlos, parecen gitanacos de las tres mil viviendas vestidos a la moda taleguera de los setenta. La que se lía en un momento es de aupa, con tiros, puñetazos y sorprendentes coreografías de artes marciales de barrio. Llama la atención que durante la pelea en algunos momentos Ricardo lleva el pelo bien recogido con coleta y en otras lo lleva más suelto.
Si esta película se hubiera estrenado en España en los ochenta probablemente le habrían adjudicado la clasificación “S”, no sólo por las escenas de sexo softcore con ellos follando en calzoncillos y ellas exhibiendo tetamen y felpudo sino por alguna que otra escena moderadamente sangrienta que pilla al espectador desprevenido.

Roberto (Alfonso Zayas) tiene buen corazón y quiere devolver el dinero pero se encuentra con su amigo Armando (Cesar Bono), un pillo con pocas luces que le convencerá para apostar a las peleas de gallos. La cosa no sale bien y deciden marchar a Mexico ciudad donde se reunirán con Tun Tun que hace el trayecto en una especie de ala delta.

Ya en la capital Roberto y Armando van primero a buscar a una amante de este último pero la mujer no se alegra de recibirlos.

Otra característica de los personajes femeninos de esta película es su bravura. Igual arrean botellazos en la crisma que atizan hostias como panes a puño cerrado.

Al no encontrar la posada prevista van a buscar a Lina, una amiga de Roberto quien si los acoge aunque el cansino de Armando tiene que dejar la residencia por patán enfrentado a una compañera de la anfitriona.

Este pasaje sirve para introducirnos en el mundo de la prostitución a domicilio. En tono chistoso se dejan caer algunas sombras sobre la profesión y sus conexiones con el mundo del hampa.

Armando acaba encontrándose con Tun Tun y en sus peripecias para subsistir sin dinero en la ciudad llegan los pasajes más divertidos de la película. La sucesión de gags es frenética a un ritmo entre el slapstick y los tebeos de Mortadelo y Filemón, rayando en el surrealismo y sin apenas pausa hasta llegar al final donde los tres amigos se las tendrán que ver cara a  cara con los hampones.

Hay varios detalles que denotan improvisación en el guión como las repetidas veces en que empiezan la escena Roberto y Tun Tun diciendo uno de ellos “llevo tres días sin comer” o que el dolor por la pérdida de una amiga se resuma en “he pasado mala noche por lo de ayer”


Algunos ejemplos de diálogos idiotas:

Armando: - ¿Qué soy?
Roberto:  - Un pendejo
Armando: - ¡No! No te digo qué soy yo sino qué día es hoy….

Otro de dos Policías después de una redada en un club gay:

Policía 1: - Misión cumplida Comandante, agarramos a todos los mujercitos
Policía 2: - ¡Qué chingones somos!

Momentos destacables: 

-La brutal pelea entre bandas

-La pelea de gallos. Aquí no hay CGI, los picotazos y espolonazos son reales

-El asalto de los criminales a casa de Rosario

-El lenguaje grosero de Tun Tun

-Tun Tun queriendo engañar a la interventora del autobús para pagar sólo medio billete

-El momento Pretty Woman a la inversa de Linda y Roberto en la boutique

-Armando y Tun Tun en el centro comercial y la absurda pelea a patadas embutidos en fundas protectoras para trajes

-El genial sketch de la venta de sangre en el laboratorio “chueco”.

-La descabellada visita al local de ambiente con intención de atracarlo

-La cara de Armando bajando en silla de ruedas las escaleras del parque. Da la impresión de que temía realmente por su integridad física.

-La frase de Armando al mafioso caído que resume la filosofía vital de estos personajes y con la que se supone que se ha de identificar el público: “Tu eres karateka pero yo soy un hijo de la chingada”

 “Tres lancheros muy picudos” es cine basura pero ya quisieran muchos directores subvencionados ser capaces de hacer en algún momento de su carrera una película que de verdad le guste al público y reporte beneficios. Muy divertida.

Notas:

(Filmografías completas aquí)

-Alfonso Zayas, galán de todo a cien, cómico chabacano y gesticulante pero muy profesional capaz de interpretar sin complejos los personajes más disparatados.

-Cesar Bono es polifacético actor de comedia especializado en pícaros de sustrato humilde. Muy popular en su Mexico natal.

-El austro-mexicano Hugo Stiglitz es un clásico de la psicotronia mexicana. Fue homenajeado por Tarantino en “Malditos Bastardos” adjudicando su nombre al personaje interpretado por Til Schweiger. Observando lo abultado de su filmografía nos preguntamos si este hombre durante su vida ha hecho otra cosa aparte de trabajar en el cine.

-El gigantón peruano Roberto Ballesteros ha dedicado casi toda su carrera a las telenovelas y en sus incursiones cinematográficas ha desempeñado eficazmente el rol de villano.

-José René Ruiz popularmente conocido como Tun Tun y lamentablemente ya desaparecido nos dejó una pequeña colección de comedias en las que su presencia siempre era un valor añadido.

-Lina Santos (Linda) fue Miss Coahuila a los 18 años y ha sido una prolífica estrella en su país. Algunos fans la llaman “caderotas”, no sé porqué será.

-Rosario Escobar (Rosario) es otra de las infartantes actrices mexicanas que deslumbran en este film. Su filmografía no es tan apabullante como las de sus compañeros de reparto pero seguro que vale la pena indagar en ella.

El director Adolfo Martinez Soares es digno sucesor de su padre Gilberto en el arte de hacer películas como churros para conseguir buenos ingresos de taquilla dejando en segundo plano la inquietud artística. Psicotronia no apta para sibaritas del séptimo arte.





Calidad Cinematográfica:  5


Psicotronia:  8


Gore:  5